enero 30, 2026
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Redacción / Quintana Roo Ahora

Coatzacoalcos, Ver.—A veces la tragedia no nace del azar, sino de una cadena de omisiones. Esa es la línea que hoy sigue la Fiscalía General de la República tras la detención de Ricardo “M”, identificado como jefe de despachadores del Tren Interoceánico, a quien se le señala por haber autorizado la operación de un convoy con maquinistas que no contaban con licencia vigente, el pasado 28 de diciembre, día en que un descarrilamiento dejó 14 personas muertas y más de un centenar de lesionados.

La detención fue realizada por elementos de la Policía Federal Ministerial en la colonia Centro de Coatzacoalcos, Veracruz, a las 7:29 horas. De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones, el funcionario fue puesto a disposición de la FGR en la capital veracruzana y posteriormente trasladado al Centro de Justicia Penal Federal con sede en Cintalapa, Chiapas.

El percance ocurrió en el kilómetro Z 230 más 290 de la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos, en el poblado de Nizanda, Oaxaca. Según los peritajes de la propia FGR, el tren era conducido a exceso de velocidad en una zona de curvas, un dato que terminó por volverse clave en la investigación.

Los maquinistas involucrados fueron identificados como Felipe de Jesús “N”, detenido el pasado lunes en Palenque, Chiapas, y Erasmo “C”, quien hasta el momento continúa prófugo. Ambos, de acuerdo con diversas fuentes ministeriales, fueron autorizados para realizar el viaje por el propio Ricardo “M”, quien tenía bajo su responsabilidad administrativa verificar que los operadores contaran con licencias vigentes.

La fiscal general de la República, Ernestina Godoy Ramos, informó que los estudios técnicos realizados tanto en la zona del accidente como en el convoy establecieron que el tren circulaba a 65 kilómetros por hora en un tramo donde el límite permitido es de 50, una diferencia que, en un tramo de curvas, fue suficiente para convertir una imprudencia en catástrofe.

El caso sigue abierto y, mientras avanzan las investigaciones, el descarrilamiento del Tren Interoceánico se perfila no solo como un accidente ferroviario, sino como el retrato de cómo una decisión administrativa mal tomada puede terminar cobrando vidas. Porque en la cadena de responsabilidades, a veces el error no va en la cabina… sino en la oficina.