Paso en Falso
Eric Borges Yam, priista de origen y hoy uno de los alcaldes consentidos de la gobernadora Mara Lezama, acaba de darnos una cátedra exprés de cómo convertir la “austeridad republicana” en un chiste de cantina. Fue presentado, con foto y sonrisa incluida, como nuevo socio concesionario del Sindicato de Taxistas de José María Morelos. No es metáfora, no es rumor: es un documento firmado por el Imoveqroo. Y mientras tanto, allá afuera, los “martillos” siguen esperando años —a veces décadas— para que alguien les conceda lo que a otros les cae del cielo como premio de consolación por ser poder.
La escena es obscena por donde se le mire. Un alcalde recibiendo una concesión en un sistema históricamente capturado por el clientelismo y la discrecionalidad es como un bombero inaugurando un negocio de cerillos. La indignación en redes no es postureo: es hartazgo. Porque aquí no hay ni siquiera el intento de guardar las formas. Si el Instituto de Movilidad firma esto, firma también su propia caricatura: la del árbitro que juega en el mismo equipo que el delantero. No hay orden en Quintana Roo, y este episodio es apenas otra viñeta de ese caos administrado.
Lo peor es que todo esto huele a déjà vu priista. A esa época en la que el poder se repartía como si fuera herencia familiar y luego se pedía paciencia al pueblo. Morena prometió ser otra cosa, pero en Quintana Roo parece haber entendido que la consigna es: podemos hacerlo y, aun así, nos van a votar. 2027 dirá si la memoria colectiva sigue en coma o si empieza a despertar con resaca. Aunque en José María Morelos, ya muchos dan por perdido el municipio en las próximas elecciones.
Y mientras el escándalo todavía está caliente, es muy probable que veamos al alcalde paseando por Madrid en FITUR, esa feria que aquí funciona menos como vitrina turística y más como pasarela del turismo político. Porque nada dice “servicio público” como acumular privilegios y luego ir a celebrarlos en Europa. Borges Yam no es la excepción: es el síntoma. Y los síntomas, cuando se ignoran, terminan haciendo historia clínica. De las malas.
