enero 9, 2026
columna

«La guerra es la negación de la razón y la justicia».
Albert Einstein.

Los recientes acontecimientos en los que, de manera hollywoodesca, “extrajeron” a Nicolás Maduro de Venezuela después de un “bombardeo quirúrgico” sobre Caracas su capital, y de matar a 32 militares cubanos que fungían como un anillo de seguridad del mandatario venezolano, además de entre 80 y 100 víctimas mortales según el New York Times y Diosdado Cabello ministro del interior de Venezuela. Esta operación dejó al mundo perplejo en la alborada del 2026. Sentado en su oficina, Trump vio en tiempo real como se llevaba a cabo un acto más de intervención de los Estados Unidos de Norte América. El extraído fue inmediatamente llevado al portaaviones USS Iwo Jima, luego a la base de Guantánamo y de allá a los Estados Unidos para ser juzgado en una corte de Nueva York.

Trump ya había puesto precio a la cabeza de Maduro, 50 millones de dólares, lo acusó de ser un presidente ilegítimo, de ser el jefe del Cártel de los Soles, de tejer una red terrorista y de narcotráfico contra los EUA. Dijo en repetidas ocasiones que en Venezuela no había democracia y que Maduro provenía de una elección ilegítima, y que el ganador de aquella contienda era Edmundo Vázquez. Meses atrás, había efectuado bombardeos contra lanchas que, según Trump, transportaban droga a los EUA. A pesar de las críticas internacionales y de congresistas de su propio país, Trump continuó la escalada hasta que un video mostró la crueldad con que pescadores en el mar después de ser bombardeada su lancha fueron rematados estando inermes, y tuvo que declarar en su acostumbrada, y ambigua verborrea que las operaciones en el mar habían sido un éxito, y ahora se harían por vía terrestre. Cabe destacar que con las acciones anteriores Trump violó todas las normas internacionales y de su propio país, ya que tuvo que haber solicitado al Congreso de Estados Unidos permiso para llevar a cabo acciones armadas contra un país extranjero. Asesinó, violando el principio de presunción de inocencia a decenas de personas en alta mar de quienes se ha acreditado fehacientemente eran pescadores. Cometió piratería al, literal, robarse dos buques llenos de petróleo en alta mar, secuestró a un jefe de Estado en su propio país, etc.

Aquí el asunto es que, posterior a la captura de Maduro, Trump “concedió” que Delcy Rodríguez juramentara, al ser la vicepresidenta, como presidenta de Venezuela, y que todo el aparato de gobierno siguiera igual, dejando en el limbo a Corina Machado, a quien vergonzosamente le entregaron el premio nobel de la paz. En este punto hay que preguntarnos ¿Si la elección de Maduro fue ilegal, su vicepresidenta también lo sería no? En este mismo tenor comentó que la sayona Corina Machado -No tenía el respeto del pueblo venezolano-; pues no que Maduro era ilegal, y que en Venezuela no había democracia.

Pronto salió el peine, y no había que sospecharlo, ayer el propio Trump lo dijo: Queremos el petróleo de Venezuela y lo vamos a tomar barato. Eso era todo el cuento. Venezuela es el país con más reservas de petróleo en el mundo, con independencia de que te caiga bien o mal Maduro, fue una acción ilegal. La Unión Europea está en vigilia, ahora van por Groenlandia por que …. Las pueden, para eso son la super potencia.

Cabe mencionar, hoy Trump volvió a mover el tablero: anunció que Estados Unidos controlará el dinero que se pague a Venezuela por sus barriles de petróleo, y que esos recursos se usarán para que Venezuela compre productos hechos en Estados Unidos, con lo que Washington se convertirá desde ahora en su principal socio comercial.

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