enero 8, 2026
hoteleros

Redacción / Quintana Roo Ahora

Cancún, Q. Roo.— Con la conclusión de la temporada alta de turismo, que incluye las vacaciones decembrinas y el periodo festivo de fin de año, en diversos centros de hospedaje de Cancún y la Riviera Maya ha comenzado a presentarse una práctica que mantiene en alerta a trabajadores del sector hotelero: la aplicación de descansos obligatorios sin goce de sueldo y los llamados “días solidarios”, como medida para enfrentar la baja en la ocupación durante los primeros meses del año.

Desde finales de diciembre y a lo largo de las primeras semanas de enero, tras el pico de visitantes registrado en el Caribe Mexicano, varios hoteles han notificado a parte de su personal que deberán tomar días de descanso sin remuneración, bajo el argumento de una disminución en los ingresos derivada de la caída natural en la ocupación tras el cierre de la temporada alta.

Los denominados “días solidarios” han sido históricamente utilizados con mayor frecuencia en temporadas bajas más marcadas, como septiembre, o después de crisis económicas, y consisten en enviar a los trabajadores a descansar varios días dentro de la quincena sin recibir sueldo, con la promesa de mantener las fuentes de empleo y evitar despidos masivos.

Sin embargo, sindicalistas y especialistas en derecho laboral han advertido que esta figura no está contemplada en la Ley Federal del Trabajo (LFT) y que su aplicación de manera unilateral por parte de los patrones podría representar una vulneración a los derechos laborales, sobre todo cuando no existe un acuerdo previo o una negociación colectiva que respalde la medida.

El impacto de esta situación ya comienza a sentirse en los hogares de los trabajadores. Denci Díaz, empleada hotelera en Costa Mujeres, señaló que los descansos forzados sin sueldo generan incertidumbre entre sus compañeros, muchos de los cuales son el principal sostén económico de sus familias. “La implementación de estos descansos obligatorios sin sueldo en el hotel donde trabajo ha generado mucha preocupación, porque hay quienes dependen de ese ingreso para pagar renta, comida y la escuela de sus hijos”, expresó.

Mientras el sector empresarial busca mecanismos para sortear la temporada baja sin recurrir a recortes de personal, trabajadores y representantes laborales advierten que estas medidas trasladan el costo del ajuste directamente a las familias, reavivando el debate sobre la necesidad de esquemas más justos y legales para enfrentar los ciclos de la industria turística en la región.

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