enero 31, 2026
Post Redes Sociales (79)


Redacción / Quintana Roo Ahora

Lázaro Cárdenas, QR.- La falta de acotamientos en la conocida “carretera de la muerte”, en el municipio de Lázaro Cárdenas, sigue poniendo en peligro la vida de automovilistas y transportistas que circulan diariamente entre las comunidades de El Ideal y Nuevo X-Can, sin que el presidente municipal Nivardo Mena atienda una problemática que ya ha sido denunciada en múltiples ocasiones.

La situación fue nuevamente denunciada por Juan José de la Cruz Hau Cupul, delegado de la comunidad de Nuevo X-Can, quien calificó como alarmante el abandono de este tramo carretero de aproximadamente seis kilómetros que carece totalmente de acotamientos y medidas mínimas de seguridad vial.

El representante comunitario advirtió que cualquier ponchadura de llanta o falla mecánica obliga a los conductores a detenerse sobre la cinta asfáltica, exponiéndolos a accidentes graves y, en muchos casos, fatales. A pesar de ello, el gobierno municipal ha hecho caso omiso a las solicitudes formales presentadas por los habitantes de la zona.

La molestia crece entre las comunidades del sur del municipio, al contrastar el abandono de esta vía con la asignación de recursos a otras zonas, como la isla de Holbox, donde recientemente se han anunciado nuevas obras, incluida una estación de bomberos, mientras las carreteras rurales siguen siendo una trampa mortal.

“El sur del municipio sigue sin atención, especialmente en infraestructura vial. Esta vía no cumple con las normas y aun así es transitada todos los días”, denunció Hau Cupul, subrayando que los riesgos se incrementan durante la noche y en temporadas de alto flujo vehicular, cuando la visibilidad disminuye y aumenta el tránsito pesado.

Ante la indiferencia del gobierno municipal encabezado por Nivardo Mena, el delegado comunitario hizo un llamado urgente a los gobiernos estatal y federal para intervenir de inmediato, advirtiendo que la falta de infraestructura vial adecuada mantiene en riesgo permanente a la población y refleja un preocupante abandono de las comunidades rurales del norte de Quintana Roo.