enero 16, 2026
manuelvela

Redacción/Quintana Roo Ahora

CHETUMAL.- La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum llegó en el momento menos oportuno —o más oportuno, según se vea— para Morena: justo cuando comienza a definirse la candidatura de la alianza Morena–PVEM a la gubernatura de Quintana Roo.

Hoy es un secreto a voces que el próximo gobernador o gobernadora no se decidirá en las urnas, sino en una mesa de negociación en la Ciudad de México. No por la fortaleza arrolladora de Morena o del Partido Verde, sino por la debilidad estructural de la oposición, donde MC, PAN y PRI no logran ser competitivos ni siquiera sumando esfuerzos.

En ese contexto, la candidatura en Quintana Roo será producto de un acuerdo político dentro del bipartito Morena–PVEM, ambos con intereses estratégicos y económicos de gran peso en el Caribe mexicano.

Sin embargo, el tablero se complicó con la reforma electoral.

Morena busca eliminar las diputaciones plurinominales y reducir el financiamiento público a los partidos. Pero estas propuestas no entusiasman ni al Partido Verde ni al PT, aliados indispensables para aprobar una reforma constitucional.

Y aquí está el problema matemático:
Morena no tiene los votos suficientes.

Para modificar la Constitución se requieren 334 diputados y 86 senadores. Morena cuenta apenas con 257 diputados y 60 senadores, por lo que necesita, sí o sí, el respaldo del Verde y del PT.

Ahí entra la negociación política pura y dura: tú me das, yo te doy.

Y el Partido Verde ha puesto sobre la mesa una exigencia clara: la gubernatura de Quintana Roo.

No es casualidad que, días atrás, el PVEM haya “soltado” en San Luis Potosí la controvertida Ley Esposa, impulsada por el gobernador Ricardo Gallardo, que abría la puerta a que su sucesora fuera su propia esposa. Para muchos analistas, esta maniobra no fue un error político, sino una ficha negociadora dentro de un acuerdo mayor, cuyo verdadero centro está en Quintana Roo.

Toda negociación funciona bajo una regla básica:
👉 uno tiene lo que al otro le falta.

Morena necesita los votos para su reforma electoral.
El Partido Verde quiere controlar un estado clave, política y económicamente.

Así, mientras en el discurso se habla de democracia, austeridad y transformación, Quintana Roo aparece como moneda de cambio en una negociación nacional donde el poder real no se disputa en las casillas, sino en los acuerdos de cúpula.

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