enero 30, 2026
Post Redes Sociales (80)

Redacción / Quintana Roo Ahora

Cancún, QR.-El Puente Vehicular Nichupté volvió a cumplir con lo único que ha sido constante desde su anuncio: retrasarse. Ahora no es un mes, ni dos… son mínimo tres más. Pero tranquilidad absoluta: el avance ya va en un muy alentador 93 por ciento, ese porcentaje mágico que en obra pública significa “falta poco, pero nadie sabe cuánto”.

La razón del nuevo ajuste al calendario es tan inesperada como una lluvia en Cancún: el suelo cavernoso de la laguna. Resulta que debajo del agua hay huecos, movimiento y fragilidad… detalle que, según se reconoce, no fue analizado con suficiente profundidad al inicio del proyecto. Nada grave, solo un pequeño recordatorio de que la física y la geología también piden ser consultadas antes de vaciar concreto.

La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes asegura que todo está bajo control y que los refuerzos actuales son preventivos, porque prevenir siempre es mejor… aunque sea después. Ingenieros y trabajadores señalan que hay tres puntos críticos y un tramo pendiente de unos 100 metros, conocido como “La Joroba”, una elegante elevación de 15 metros que, además de vista panorámica, ahora ofrece emoción estructural.

Videos en redes muestran fisuras, movilidad y agrietamientos. Nada para alarmarse, dicen las autoridades. Deficiencias visibles, opinan algunos ingenieros. Pero peligro, jamás. Aquí no pasa nada… solo se refuerza, se revisa, se ajusta y se vuelve a retrasar.

Así, el Puente Nichupté se consolida no solo como una obra de infraestructura, sino como un ejercicio de paciencia colectiva. Porque si algo une a Cancún, no es solo el concreto sobre la laguna, sino la esperanza de que algún día el famoso 100 por ciento deje de ser un mito urbano.