Redacción / Quintana Roo Ahora
Felipe Carrillo Puerto, QR.-El municipio de Felipe Carrillo Puerto atraviesa días de alta tensión luego de la detención de una presunta operadora de alto nivel dentro de una estructura criminal, hecho que detonó una serie de reacciones violentas y alteró de manera significativa la vida cotidiana en diversas comunidades de la zona maya.
Desde finales de la semana pasada, fuerzas de seguridad de los tres niveles de gobierno desplegaron un amplio operativo en localidades como Chunhuhub, Polyuc y poblaciones cercanas, como parte de una estrategia para contener y desarticular a un grupo delictivo que ha extendido su influencia hacia Bacalar, la Costa Maya y otros puntos del sur del estado.
Las acciones se intensificaron tras la captura de una mujer identificada por las autoridades como objetivo prioritario, señalada por delitos de alto impacto que incluyen narcomenudeo, homicidios y desapariciones. La aprehensión provocó una respuesta inmediata de presuntos integrantes del grupo criminal, quienes bloquearon carreteras con llantas y árboles incendiados para presionar a las autoridades.
Aunque los bloqueos fueron retirados horas más tarde por elementos de seguridad, el temor persistió entre la población. En Chunhuhub, las clases fueron suspendidas de manera indefinida y numerosos comercios cerraron sus puertas. Algunas familias optaron por abandonar temporalmente sus viviendas y resguardarse en comunidades vecinas ante el miedo a posibles represalias.
El despliegue policial y militar se mantuvo durante todo el día y parte de la noche, con retenes, patrullajes terrestres, sobrevuelos y el uso de drones para labores de vigilancia e inteligencia. De manera paralela, se reportaron detenciones adicionales en distintos puntos de Quintana Roo y Yucatán, como parte de una estrategia regional para contener la violencia derivada de disputas entre grupos criminales.
Autoridades estatales confirmaron que los operativos continuarán y podrían ampliarse a otras zonas, con el objetivo de restablecer el orden y frenar la escalada de violencia. Mientras tanto, en la zona maya persiste un ambiente de incertidumbre, con comunidades que exigen no solo presencia policial, sino condiciones reales de seguridad que les permitan retomar su vida cotidiana sin miedo.

