Redacción / Quintana Roo Ahora
Washington, D.C. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reavivado su controvertida aspiración de hacerse con el control de Groenlandia, un vasto territorio ártico bajo soberanía danesa, y la Casa Blanca confirmó este martes que el uso de las fuerzas armadas estadounidenses sigue siendo una opción sobre la mesa para concretar ese objetivo, aduciendo prioridades de seguridad nacional.
En un comunicado difundido por la portavoz Karoline Leavitt, la administración Trump aseguró que el mandatario y su equipo están evaluando “diversas opciones” para alcanzar lo que consideran un objetivo estratégico de política exterior y que, aunque la vía militar no es la preferida, “siempre es una opción a disposición del Comandante en Jefe”.
La isla, semiautónoma y rica en recursos minerales, ha generado controversia política en las últimas semanas tras la insistencia de Trump en que Estados Unidos la necesita para “disuadir a nuestros adversarios en la región ártica”.
La respuesta internacional no se hizo esperar. Países europeos, entre ellos Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Polonia, España y el propio gobierno danés, emitieron una declaración conjunta afirmando que “Groenlandia pertenece a su pueblo” y que únicamente Dinamarca y los groenlandeses pueden decidir su futuro.
Amenaza de guerra
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha sido igualmente contundente, advirtiendo que un ataque por parte de Estados Unidos contra un país aliado de la OTAN pondría en riesgo la propia alianza que ha garantizado la seguridad europea desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
La controversia ocurre en un momento de alta tensión geopolítica, en el que la presencia de potencias como Rusia y China en el Ártico ha aumentado, y la atención estratégica sobre la región es cada vez mayor. Algunos analistas internacionales señalan que la insistencia de Trump podría profundizar la brecha entre Estados Unidos y sus aliados tradicionales, mientras Groenlandia se mantiene firme en su rechazo a ser tratada como una mercancía diplomática.
La situación permanece en desarrollo, con atención global centrada en la posible escalada diplomática y sus implicaciones para la seguridad colectiva en el Ártico y más allá.
