enero 31, 2026
petroleo

Redacción / Quintana Roo Ahora

Este viernes, en un momento en que la geopolítica del Caribe se tensó aún más, el gobierno de Venezuela salió al paso de una nueva arremetida política y económica desde Washington para expresar su solidaridad con Cuba y criticar con dureza las medidas anunciadas por Estados Unidos. La Cancillería bolivariana calificó de “medidas punitivas” la intención de imponer aranceles a países que mantengan relaciones comerciales con La Habana, en particular en el suministro de petróleo, un recurso vital para la isla caribeña que atraviesa una profunda crisis energética.

En un comunicado oficial firmado por el ministro de Relaciones Exteriores, Yván Gil, Caracas subrayó que considerar a Cuba una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU. “constituye un despropósito que entraña graves amenazas contra su existencia como nación”. Desde la capital venezolana se rechazó categóricamente la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense, que faculta a imponer aranceles a bienes provenientes de países que vendan o suministren petróleo a la isla.

“La República Bolivariana de Venezuela expresa su solidaridad con el pueblo cubano y hace un llamado a la acción colectiva de la comunidad internacional para hacer frente a las consecuencias humanitarias que se deriven de agresiones de esta naturaleza”, señaló la cancillería, denunciando que tales medidas violan el derecho internacional y los principios del libre comercio entre estados soberanos.

Este pronunciamiento se produce en un contexto en el que Cuba enfrenta graves problemas de desabastecimiento de combustible, derivados tanto de la histórica dependencia de petróleo importado como de la suspensión reciente de los envíos desde Venezuela, su socio energético tradicional. En 2025, Caracas había suministrado decenas de miles de barriles diarios a La Habana, cifra que no se ha replicado desde los acontecimientos políticos recientes en Venezuela que cambiaron el paisaje de sus alianzas internacionales.

La medida estadounidense, que se suma a décadas de tensiones entre Washington y La Habana, ha generado reacciones diversas en la región. En México, por ejemplo, el presidente ha advertido sobre el impacto humanitario de los aranceles, señalando la necesidad de buscar soluciones diplomáticas sin poner en riesgo la estabilidad interna.

El gesto de solidaridad de Venezuela con Cuba no solo es una declaración de principios, sino también un reflejo de las profundas fracturas que persisten en la política exterior de América, donde las decisiones sobre comercio y sanciones repercuten de inmediato en la vida cotidiana de millones de personas, y ponen en tensión valores como la soberanía, la cooperación y la justicia económica en un mundo cada vez más polarizado.