febrero 23, 2026
LOCALIZADO SIN VIDA (8)

Redacción / Quintana Roo Ahora

México.- La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, destapó la dimensión real de la violencia con la que operaba su círculo más cercano en la región serrana de Jalisco. El operativo encabezado por fuerzas federales no solo significó la neutralización del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sino que evidenció la estructura de mando y los métodos extremos empleados para confrontar al Estado.

Durante el despliegue militar en la sierra, más de 25 elementos de la Guardia Nacional perdieron la vida en una serie de ataques coordinados, considerados por autoridades como una ofensiva directa contra las fuerzas federales. Las agresiones, caracterizadas por emboscadas en puntos estratégicos y ataques simultáneos, fueron ejecutadas en zonas de difícil acceso, donde el grupo criminal mantenía control territorial. Según reportes oficiales, los agresores aprovecharon la geografía para posicionarse en barrancos y veredas, lo que dificultó las maniobras de protección y evacuación por parte de las unidades federales.

El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, confirmó que Hugo “H”, alias “El Tuli”, identificado como brazo derecho de “El Mencho”, ofrecía hasta 20 mil pesos por cada militar ejecutado. De acuerdo con la información proporcionada por dependencias de seguridad, este incentivo económico era utilizado como mecanismo de presión y motivación para que células armadas del CJNG intensificaran los ataques contra personal castrense y de la Guardia Nacional, generando una dinámica de violencia que priorizaba el daño directo a las fuerzas del Estado.

Tras la muerte de Oseguera Cervantes, autoridades informaron que “El Tuli” también fue abatido. Considerado uno de los principales operadores de confianza dentro del CJNG, Hugo “H” coordinaba acciones de alto impacto, incluyendo bloqueos carreteros, emboscadas tácticas y maniobras de hostigamiento contra fuerzas de seguridad. Su localización se registró en el municipio de El Grullo, donde intentó escapar al advertir la presencia de efectivos militares; durante la persecución, según el parte oficial, abrió fuego contra elementos de fuerzas especiales, lo que desató un enfrentamiento armado que culminó con su muerte.

Las autoridades señalaron que la neutralización de “El Tuli” representa un golpe significativo a la estructura operativa del cártel en la región serrana, al tratarse del encargado directo de ejecutar órdenes estratégicas y coordinar ataques contra instituciones de seguridad. No obstante, los reportes advierten que la desarticulación de un mando no elimina de inmediato la capacidad operativa de células locales, por lo que las labores de inteligencia y las acciones de control territorial deberán mantenerse para evitar represalias o intentos de reconfiguración delictiva.

Los enfrentamientos se registraron en terrenos de alta complejidad táctica: caminos de terracería, barrancos, brechas y veredas que históricamente han sido utilizados por el grupo criminal para movilizarse y establecer puntos de emboscada. La ventaja del terreno permitió que los agresores actuaran con precisión y anticipación, provocando bajas antes de que los elementos federales pudieran establecer perímetros de defensa efectivos. Reportes preliminares indican que los ataques fueron planeados con conocimiento detallado de las rutas de patrullaje y desplazamiento militar, lo que refuerza la hipótesis de una estrategia previamente diseñada para desgastar y desestabilizar el operativo federal.

La Secretaría de la Defensa Nacional confirmó que los más de 25 elementos fallecidos se encontraban en cumplimiento de su deber y aseguró que sus familias recibirán los honores y apoyos correspondientes. Las dependencias involucradas han anunciado la apertura de investigaciones ministeriales para documentar los hechos y deslindar responsabilidades, además de implementar medidas de apoyo psicológico y administrativo para los familiares de los caídos. Asimismo, fuentes castrenses destacaron que el abatimiento de mandos y operadores no será la única línea de acción: se reforzarán las labores de inteligencia, colaboración interinstitucional y operativos de seguimiento para desactivar redes de apoyo logístico y financiero del cártel.

La revelación del pago ofrecido por cada militar abatido y la posterior muerte de “El Tuli” exponen con crudeza el nivel de deshumanización y violencia sistemática con la que operaba el círculo más cercano de “El Mencho”. Autoridades federales sostienen que, pese a los costos humanos, el Estado mantendrá su estrategia para debilitar las estructuras criminales que operan en la zona occidente del país, con el objetivo de restablecer la seguridad y prevenir nuevos episodios de violencia. Mientras tanto, en la región persiste la tensión por posibles reacciones de células remanentes, por lo que la presencia institucional y el diálogo con las comunidades afectadas forman parte de las acciones inmediatas para atender la crisis.