febrero 16, 2026
Aquí va el emcabezado de la columna

La vida no vale nada si no es para perecer por que otros puedan tener lo que uno disfruta y ama.
Pablo Milanés.

Desde los años 60´s en plena guerra fría, Cuba sufre un criminal embargo que se agudizó con la última acción de Donald Trump de hacer un cerco para impedir, so pena de sanciones, que otros países puedan comerciar con esta isla caribeña. Esta acción es parte de un plan para doblar por hambre a un pueblo, y un régimen que ha sido agredido, en gran medida, por el anticastrismo y los cubano-americanos, estos últimos pertenecieron a las familias oligárquicas que disfrutaban de los beneficios mientras la inmensa mayoría de los cubanos, sobre todo los del campo, vivían miserablemente. La Habana, principalmente, era un garito de fin de semana para los artistas mas importantes del cine de Hollywood y del jet set de todo el mundo.

La Habana de los grandes hoteles y casinos fue edificada con dinero lavado del narcotráfico de los mafiosos Italo-americanos neoyorquinos que el gobierno norteamericano “movió” convenientemente de las calles de Nueva York tales como: Frank Costello, Joe Adonis, Jhonny Dio y los mas famosos Vito Genovese y Lucky Lucciano quien fue deportado a Italia en 1946, en plena post guerra, y de allí viajó a cuba y organizó la célebre Conferencia de la Habana en la cual reunió a todos los más grandes mafiosos de esa época. La discusión se centró en el tráfico de drogas y en la expansión de la mafia en Estados Unidos y Cuba.

El pueblo cubano ha sido muy lastimado desde su proceso de independencia. Cuba tuvo la versión más cruel de la colonia española. Logra tímidamente su independencia en 1902 después de que el militar español Valeriano Weyler casi arrasa con el país de la manera mas cruel. Los Estados Unidos intervienen en cuba en 1898 durante la llamada guerra hispanoamericana invocando la doctrina Monrroe, “América para los americanos”, para proteger sus intereses económicos de la próspera industria azucarera y de paso evitar que España se quede con Cuba.

México y Cuba tienen una gran cercanía y comparten historia. Entre 1849 y 1861 de la península de Yucatán salieron expulsado y vendidos a los hacendados cubanos más de 1000 habitantes mayas. Esto lo llevó a cabo el gobernador yucateco Miguel Barbachano como resultado de la guerra de castas. Los revolucionarios cubanos Fidel y Raúl Castro, partieron de Tuxpan Veracruz hacia la isla del caribe en 1956. Desde el triunfo de la revolución cubana en 1959 y la nacionalización de las empresas estratégicas, la mayoría de ellas norteamericanas, comenzaron las sanciones con el presidente Eisenhower.

El intento de invasión a través de mercenarios cubano-americanos en Bahía de Cochinos, y de su acercamiento a la extinta Unión Soviética que provocó la crisis de los misiles, el pueblo cubano ha resistido más de 60 años de un alud de sanciones que no tiene otro país en el mundo. Que ahora Trump quiere sitiar para impedir que llegue petróleo y así asfixiar al régimen para obligarlo a claudicar, cuando lo que está asfixiando es al pueblo. Ni México ni ningún país pueden permitir que un demente provoque tanto dolor a un pueblo que ya ha sufrido hasta lo insufrible. Pongamos manos a la obra y apoyemos de manera humanitaria a nuestros hermanos cubanos.