Redacción / Quintana Roo Ahora
Quintana Roo.- Con bombo y platillo, este día el gobierno estatal anunció el inicio de operaciones de la sala de hemodinamia en el Hospital General de Chetumal, presentada como un avance histórico para la atención médica en el sur de Quintana Roo. Según la versión oficial, la obra implicó una inversión superior a los 75 millones de pesos y forma parte de una estrategia impulsada por la gobernadora Mara Lezama para cerrar brechas en servicios de alta especialidad. El anuncio, sin embargo, deja abiertas varias interrogantes.
Las cifras difundidas por la Secretaría de Salud detallan millones en obra complementaria, equipamiento y tecnología de punta. Todo suena bien en el papel. La pregunta inevitable es si esta infraestructura realmente operará de manera continua y efectiva, o si terminará sumándose a la larga lista de proyectos que funcionan de forma intermitente una vez que se apagan las cámaras.
Desde el discurso oficial se subraya que la sala será operada de manera conjunta con el programa IMSS Bienestar y que la atención será gratuita para quienes no cuentan con seguridad social. No obstante, poco se ha dicho sobre la disponibilidad permanente de especialistas, los turnos reales de atención o la capacidad de respuesta ante emergencias, factores que suelen marcar la diferencia entre un servicio operativo y uno meramente simbólico.
El directivo de Medstent, Gerardo Reyes Pérez, aseguró que esta sala hacía mucha falta en la región y que su instalación comenzó desde el 1 de enero. Aun así, el hecho de que apenas ahora entre en funcionamiento refuerza la percepción de que los tiempos administrativos y la urgencia médica no siempre caminan al mismo ritmo.
Se afirma que esta unidad permitirá realizar cateterismos, colocación de marcapasos y procedimientos clave para evitar amputaciones en pacientes con diabetes. Nadie duda de la importancia de estos servicios. Lo que queda en el aire es si el número de pacientes atendidos justificará la inversión anunciada y si la población del sur del estado realmente verá reflejado este “avance” en una atención más rápida y oportuna.
En una región donde durante años se ha prometido fortalecer el sistema de salud, la inauguración de una sala de hemodinamia genera expectativa, pero también cautela. Porque más allá de comunicados y montos millonarios, el verdadero termómetro será la experiencia diaria de los pacientes. Y en ese terreno, el gobierno todavía tiene mucho que demostrar.

