Redacción / Quintana Roo Ahora
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza la posibilidad de reconfigurar el acuerdo comercial de Norteamérica e incluso dejar fuera a Canadá, en medio de una creciente tensión política y económica con ese país. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) deberá concretarse antes de julio de 2026, pero desde ahora la Casa Blanca ha dejado entrever que podría optar por acuerdos bilaterales en lugar del esquema trilateral vigente.
La más reciente fricción surgió a partir de la inauguración de un nuevo puente internacional entre Detroit y Windsor, cuya apertura Trump amenazó con bloquear como medida de presión para exigir concesiones comerciales a Ottawa. En un mensaje difundido el 9 de febrero, el mandatario aseguró que no permitirá su operación hasta que, dijo, Estados Unidos sea “plenamente compensado” y reciba un trato “justo y respetuoso” por parte de Canadá.
Las diferencias se suman a una serie de desencuentros con el primer ministro canadiense, Mark Carney, en torno a sectores protegidos como el lácteo, la retirada de bebidas alcohólicas estadounidenses de estanterías provinciales y la estrategia comercial de Canadá con otros países, incluida China. Trump ha respondido con amenazas arancelarias y críticas públicas, elevando el tono previo a las negociaciones formales.
Aunque hasta ahora no se han impuesto nuevos aranceles derivados de estas disputas, el trasfondo es complejo. Bajo el T-MEC se realizan intercambios comerciales por billones de dólares y la eventual cancelación del tratado podría impactar de manera significativa a industrias clave en los tres países, particularmente en sectores como el automotriz, el acero, el aluminio y la agricultura.
Datos recientes muestran que el comercio entre Estados Unidos y Canadá se desaceleró en 2025. El déficit comercial estadounidense con su vecino del norte se redujo respecto al año anterior, pero ello obedeció tanto a una disminución en las importaciones como en las exportaciones, reflejando un enfriamiento en el intercambio bilateral.
Especialistas en comercio internacional consideran que la posibilidad de desechar el acuerdo podría formar parte de una estrategia de presión en la antesala de la renegociación. No obstante, la incertidumbre ya genera preocupación entre empresas que han estructurado sus cadenas de suministro bajo las reglas del T-MEC, mientras Norteamérica entra en un nuevo capítulo de tensión económica.

