marzo 6, 2026
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Redacción / Quintana Roo Ahora

Cancún, QR.— El inicio del ministerio del nuevo obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal, Salvador González, se vio marcado por tensiones con representantes de medios de comunicación, quienes denunciaron bloqueos informativos, empujones y restricciones para realizar su labor durante los primeros eventos públicos del nuevo jerarca católico.

Lo que debía ser una etapa de acercamiento entre la Iglesia y la sociedad derivó en un conflicto con periodistas, quienes señalaron que el responsable de la pastoral de comunicación, el padre Freddy Ku, implementó medidas que limitaron el acceso a la información y el trabajo de cobertura durante la toma de posesión del obispo.

Las inconformidades salieron a relucir durante un desayuno convocado con medios de comunicación, donde el objetivo era fortalecer la relación con la prensa. Sin embargo, el encuentro se tensó cuando se informó a los asistentes que no se permitirían preguntas al obispo sobre su plan de trabajo, lo que generó reclamos por parte de los comunicadores.

Los periodistas señalaron que su función es informar a la ciudadanía y a la comunidad católica, por lo que consideraron inaceptable que se pretendiera convertir el encuentro en una convivencia sin cuestionamientos ni acceso a información relevante.

Entre los testimonios expuestos destacó el de María Cristina de la Cruz, directora de Marcrix Noticias, quien relató que el 27 de febrero, durante el evento de recepción del nuevo obispo en el Centro de Convenciones de Cancún, fue retirada del recinto cuando intentaba cubrir la llegada del prelado.

De acuerdo con los comunicadores presentes, el espacio destinado para la prensa era insuficiente e inadecuado, lo que impedía realizar fotografías o grabaciones adecuadas en un evento de gran relevancia para la Iglesia en Quintana Roo, al que asistieron integrantes de la alta jerarquía católica del país.

Ante el descontento de los medios, el propio obispo Salvador González intervino durante el encuentro para atender la situación y ofreció disculpas públicas por los incidentes, reconociendo la necesidad de mejorar la comunicación entre la diócesis y los periodistas.

Aunque inicialmente se planteaba que el obispo atendiera a la prensa únicamente una vez al mes mediante conferencias programadas, la presión de los medios llevó a que el jerarca católico respondiera cuestionamientos directos en ese mismo momento.

A pesar de este gesto de apertura, el conflicto no está completamente resuelto, ya que el padre Freddy Ku continúa al frente de la pastoral de comunicación, lo que mantiene la incertidumbre entre los periodistas sobre si realmente cambiará la forma en que la diócesis se relaciona con los medios.

El episodio deja sobre la mesa un reto para la nueva administración eclesiástica: reconstruir la confianza con la prensa y garantizar un acceso transparente a la información para la comunidad católica y la sociedad en general.