Paso en Falso
En política, como en el teatro, hay quienes confunden el escenario con el personaje. El secretario de Salud de Quintana Roo, Flavio Carlos Rosado, parece haber decidido que su siguiente papel no se juega en hospitales ni en oficinas administrativas, sino en las arenas —literal y metafóricamente— de Isla Mujeres. El problema no es que un funcionario tenga aspiraciones; el problema es cuando esas aspiraciones empiezan a notarse más que los resultados del cargo que hoy ocupa. De pronto, el secretario ya no sólo habla de vacunas o de infraestructura médica: ahora también recomienda playas, presume atardeceres y se presenta como guía turístico improvisado.
Incluso, no sabemos si de broma o enserio… busca un “upgrade” de apellido — Flavio Carlos Ricalde— algo tan revelador como sintomático. Puede ser broma, pero aún así, deja ver hasta dónde llega la obsesión por fabricar pertenencia isleña. La identidad no se hereda por estrategia ni se compra con marketing; se construye con tiempo, con historia y con comunidad. Y aquí hay un detalle nada menor: la ley es clara en cuanto a la residencia y la ciudadanía isleña necesarias para competir por la presidencia municipal. No es un trámite, es un requisito, el cual, Flavio ROSADO no cumple, es más, siempre que se le pregunta no dice de donde es, sólo expresa «soy ciudadano quintanarroense…».
Mientras tanto, Rosado ha intensificado su presencia en la isla como quien entiende que la repetición hace milagros: más fotos, más eventos, más discursos, más “recomendaciones” de qué visitar. Ya no sólo es secretario de Salud estatal: es secretario de Turismo honorario, embajador de buena voluntad y, si se descuida, hasta influencer de viajes. Todo suma en la carrera por el reconocimiento, aunque reste foco a la responsabilidad principal. Porque cuando el cargo se vuelve trampolín, la gestión corre el riesgo de convertirse en simple escenografía.
Isla Mujeres no necesita un actor de temporada ni un “isleño de corazón” recién descubierto. Necesita proyectos con raíces, no con hashtags; liderazgo con memoria, no con atajos. Y si la tentación es tan grande como para pensar en cambiarse el apellido, quizá convendría que le pida su bendición a “Mamá Licha”, quien seguramente sentenciará con un: gracias, pero no gracias. A veces, el lugar correcto para construir una carrera no es el que mejor se ve en la foto, sino el que te corresponde por historia. Y a veces, también, es mejor quedarse en Chetumal…
