enero 19, 2026
Paso En Falso

Paso En Falso

Hubo un tiempo reciente en que Quintana Roo presumía 30 millones de pasajeros y el discurso se sostenía solo, como esas palmeras que parecen firmes aunque por dentro ya estén huecas. Hoy la ocupación va en picada, esa cifra no se ha vuelto a tocar y Cancún está peligrosamente cerca de enlazar dos años a la baja. Si no hay turismo es sinónimo de que no hay estrategia, pero en vez de asumirlo, el gobierno parece haber optado por la postal: gobernadora, diputados y funcionarios paseando por la Fitur con la promesa ritual de la “promoción turística”, esa que no se ve reflejada en el destino, pero sí en las fotos con acreditación colgada al cuello.

Lo más inquietante es que esto no cayó del cielo. En marzo de 2025, durante la toma de protesta de Rodrigo de la Peña en la Asociación Hotelera, quedó dicho sin rodeos que la promoción del CPTQ era uno de los tres grandes retos, junto a la seguridad y la migración. Los líderes del destino ya habían advertido que no compartían el giro súbito de estrategia. Aun así, desde el Gobierno del Estado, “liderado” por Mara Lezama, se prefirió culpar a los huracanes, a los eventos deportivos, a los fabricantes de aviones y hasta a la repentina vocación europea del turista estadounidense. Todo, menos mirarse al espejo.

Mientras tanto, abajo del escenario, el 2025 se siente como el peor año para quienes viven del turismo. Trabajadores del sector hablan de una caída del 60%, y no es una anécdota aislada: la Secretaría del Trabajo estima que medio millón de personas dependen directa o indirectamente de este motor que hoy tose. Cuando el discurso oficial dice “periodo de ajuste”, en la calle se traduce como “no alcanza” y “no llega nadie”.

Los números de Francisco Madrid, titular del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sustentable (STARC -por sus siglas en inglés-), son el epitafio provisional: 20.2 millones de visitantes en el 2025, 3.7% menos que el anterior, y una contracción cercana al 3.5% por la reducción del flujo aéreo y 10 millones menos que el récord histórico de los 30 millones de visitantes que Mara Lezama celebró en su momento. Después de la resaca de la pandemia, el crecimiento acelerado se agotó, pero la respuesta no puede ser el turismo de funcionarios. Promocionar no es viajar, y gobernar no es posar. Si el destino no repunta, no es mala suerte: es la factura de una estrategia que no existe, aunque insistan en vendernos el folleto.