febrero 5, 2026
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Redacción / Quintana Roo Ahora

El paraíso turístico de Cancún se ha convertido, para decenas de ciudadanos cubanos deportados desde Estados Unidos, en el escenario de una crisis silenciosa. Sin documentos de identidad, permisos de trabajo ni redes de apoyo, estas personas sobreviven en la informalidad, con ingresos precarios que apenas alcanzan para cubrir lo básico.

Uno de estos casos es el de Cristina Méndez, una mujer de 63 años que fue deportada hace un par de meses. Hoy vive en Cancún sin dinero, sin documentos y sin expectativas claras de futuro. Su situación es aún más compleja: salió de Cuba hace más de cuatro décadas como presa política, residió gran parte de su vida en Estados Unidos y ahora enfrenta la posibilidad de no poder regresar a la isla ni regularizar su estancia en México.

“Ahorita no tengo papeles. Ya hice mis trámites, estoy esperando que me llamen para recoger el pasaporte, pero no sé si pueda obtener una residencia o si me van a dejar entrar a Cuba, porque yo salí como presa política”, relata.

El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos durante 2025 y el inicio de 2026 ha intensificado la deportación de ciudadanos cubanos hacia territorio mexicano. Muchos de ellos llegan a ciudades como Cancún sin conocer el país, sin recursos económicos y con documentos temporales que vencen en cuestión de días, lo que los coloca rápidamente en condición de irregularidad.

“No sé qué vida pueda terminar aquí yo. No tengo una determinación de vida, todo está difícil: no puedo trabajar, no puedo pagar mi renta, no sé por cuánto tiempo”, dice Cristina, entre lágrimas.

De acuerdo con organizaciones civiles, uno de los principales obstáculos para estas personas es la ausencia de un salvoconducto o visa humanitaria que les permita incorporarse formalmente al mercado laboral de Quintana Roo. Ante la urgencia de conseguir alimento y vivienda, muchos aceptan trabajos mal remunerados, quedando expuestos a abusos.

La abogada y activista Marilyn Torres, de la organización CISVAC, advierte que esta situación propicia la explotación laboral. “Llegan sin documentación y con la necesidad inmediata de sobrevivir. Buscan trabajo aunque sea por lo que les den, y hay personas que se aprovechan y les pagan muy poco”, señala.

En redes sociales se multiplican los mensajes de cubanos —algunos con estudios universitarios y dominio de varios idiomas— ofreciendo su trabajo en supermercados, obras de construcción, limpieza o cualquier actividad que les permita subsistir.

El problema se agrava por la falta de infraestructura institucional en el estado. Quintana Roo carece de políticas migratorias claras y de refugios temporales para atender este fenómeno.

“El estado se quedó en pañales comparado con otras entidades del país que, por su experiencia con flujos migratorios, han desarrollado opciones inmediatas. Aquí no tenemos un refugio como tal ni una estancia temporal que ayude al migrante mientras resuelve su situación legal”, concluye Torres.