Redacción / Quintana Roo Ahora
Yucatán.- Un inusual avistamiento de una cotorra de Kramer (Psittacula krameri), especie originaria de África y el sur de Asia, fue documentado en la ciudad de Mérida luego de que el usuario Antonio Dorantes compartiera en redes sociales tres fotografías y un video del ejemplar posado en la parte alta de un hotel, cerca del área de la piscina.
El internauta describió el momento como un “encuentro hermoso, pero a la vez triste”, al señalar que este tipo de aves suele ser adquirida como mascota y, debido al descuido de sus propietarios, termina escapando. Según explicó, muchas de estas especies no logran sobrevivir en libertad al no estar adaptadas a los ecosistemas locales.
Dorantes también advirtió que la presencia de aves exóticas representa un posible riesgo para el equilibrio ecológico, ya que se trata de especies ajenas a la región que no cumplen una función dentro de la biodiversidad nativa. Asimismo, hizo énfasis en la importancia de la tenencia responsable de fauna exótica, recordando que estas aves pueden vivir entre 20 y 30 años, lo que implica un compromiso prolongado por parte de sus dueños.
Aunque el registro de la cotorra de Kramer podría tratarse de un hecho aislado, especialistas mantienen vigilancia ante la presencia de psitácidos no nativos en la capital yucateca. A finales de enero, el Proyecto Santa María informó la detección de al menos cinco ejemplares de cotorra argentina (Myiopsitta monachus) en Mérida, hallazgo obtenido mediante el Programa de Monitoreo de Loros Urbanos.
El alto potencial reproductivo de esta especie ha encendido alertas, ya que anteriormente no existían registros en Yucatán. En otras entidades del país y diversas regiones del mundo, la cotorra argentina ha provocado afectaciones en infraestructura debido a la construcción de nidos masivos que pueden superar los 200 kilogramos.
Además, especialistas advierten que estas aves pueden transmitir enfermedades zoonóticas y desplazar a especies locales, alterando el equilibrio ambiental. Ante este panorama, activistas, expertos y autoridades municipales trabajan de manera conjunta en estrategias para prevenir un posible impacto negativo sobre la biodiversidad regional.

