Redacción / Quintana Roo Ahora
En política mexicana hay principios inquebrantables: el agua moja, el sol sale por el este y el Partido Verde Ecologista de México apoya cualquier reforma… hasta que deja de convenirle.
Esta semana, el Partido Verde Ecologista de México descubrió, súbitamente, que la propuesta de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum podría no ser tan saludable para el ecosistema político… particularmente para su propio hábitat presupuestal.
El encargado de verbalizar la preocupación fue Arturo Escobar, coordinador electoral del partido, quien explicó —con tono técnico y diplomático— que aprobar la iniciativa sería “muy complicado”. Traducido del lenguaje legislativo al español cotidiano: nos gustaba la reforma hasta que empezamos a hacer cuentas.
Porque si algo preocupa al Verde no es precisamente la deforestación democrática, sino la posible poda del financiamiento público. Según el partido, reducir en 25 por ciento los recursos no corrige desigualdades, especialmente cuando Morena sigue siendo el árbol más frondoso del bosque presupuestal.
Curiosamente, el PVEM ahora levanta la bandera de la equidad electoral, una causa noble que aparece cada vez que la distribución del dinero amenaza con dejarlo en fotosíntesis limitada. La preocupación no es menor: competir en voto directo cuando otro partido recibe más recursos resulta, dicen, “desproporcional”. Algo así como correr un maratón… pero sin patrocinador.
Lo interesante es que el Verde no rechaza la reforma por completo; simplemente propone ajustarla. No eliminarla, no bloquearla… solo modificar aquello que pueda afectar su supervivencia política. Ecologismo puro: adaptación al entorno.
Mientras tanto, las reuniones con Morena y el Partido del Trabajo no lograron el milagro esperado. Y así, el aliado histórico parece recordar que en política también existe la biodiversidad… sobre todo cuando se trata de preservar especies partidistas rumbo a 2027.
Al final, queda la duda inevitable: ¿el Verde está defendiendo la democracia o simplemente aplicando su estrategia más conocida? Cambiar de color según la temporada electoral.

