marzo 12, 2026
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Redacción / Quintana Roo Ahora

La historia de Mayra Alejandra Mendoza Ayala, una joven de 21 años originaria de Guadalajara, Jalisco, abre nuevamente una ventana inquietante hacia uno de los delitos más complejos y silenciosos del país: la trata de personas con fines de explotación sexual en destinos turísticos del Caribe mexicano.

Mayra desapareció en noviembre de 2022, después de viajar a Cancún, Quintana Roo, atraída por una oferta laboral que parecía prometedora. Detrás de esa oportunidad estaba un hombre identificado como Ángel, quien presuntamente la contactó y convenció de trasladarse al destino turístico bajo la promesa de un salario atractivo.

Según el testimonio de su madre, María del Rosario Ayala Gutiérrez, la joven conoció a este hombre en el funeral de un conocido. Con el paso del tiempo, Ángel comenzó a ofrecerle trabajo en Cancún. Mayra aceptó y viajó por primera vez en 2021, donde trabajó en una casa y llegó a ganar alrededor de 5 mil pesos semanales.

Tras concluir ese empleo regresó a Guadalajara, pero meses después recibió una nueva llamada. En febrero de 2022, Ángel volvió a ofrecerle trabajo y Mayra decidió regresar a Cancún.

Durante ese periodo, la comunicación con su familia era constante. Su madre recuerda conversaciones cotidianas, incluso recetas de cocina que la joven le pedía mientras vivía en el Caribe.

Pero ese viaje de regreso nunca ocurrió.

En noviembre de 2022, Mayra informó a su familia que regresaría a Guadalajara entre el 17 y 18 de noviembre, después de comprar su boleto de avión. Sin embargo, nunca llegó. La familia descubrió después que la joven jamás abordó el vuelo.

La última comunicación ocurrió el 10 de noviembre, cuando respondió a un mensaje de su madre horas después de haberlo recibido. Posteriormente, su teléfono dejó de responder y todas sus redes sociales se desconectaron.

Las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo han abierto una línea relacionada con trata de personas. De acuerdo con la información proporcionada a la familia, las autoridades identificaron al menos siete personas que habrían estado en contacto con Mayra durante su estancia en el Caribe.

Los registros de localización del teléfono de la joven indican que estuvo en distintos puntos turísticos de la región, principalmente Isla Mujeres y Playa del Carmen. Su última conexión digital se registró en Isla Mujeres.

Un hecho que incrementó la incertidumbre ocurrió meses después. En marzo de 2023, el número de WhatsApp de Mayra volvió a activarse brevemente. Poco tiempo después, la cuenta fue eliminada y el número dejó de existir.

Para su madre, esto refuerza una sospecha dolorosa: que su hija podría seguir con vida, pero bajo el control de una red criminal.

El caso también plantea otra interrogante: ¿quién es Ángel?

El hombre que presuntamente la reclutó aparece como una figura clave en la historia. Según el testimonio de la familia, una amiga cercana de Mayra también conocía a este sujeto y recibió una oferta similar para trabajar en Cancún. Hoy, ambas jóvenes se encuentran desaparecidas.

A más de dos años de los hechos, María del Rosario también cuestiona la actuación de las autoridades. Señala que la Fiscalía cometió errores en los protocolos de búsqueda en las primeras horas tras la desaparición, un momento que, en casos de trata, suele ser crucial.

Recientemente, la Fiscalía anunció una recompensa de 500 mil pesos para quien proporcione información sobre el paradero de Mayra. Para su madre, más que un avance, esta medida refleja la desesperación institucional ante un caso que sigue sin resolverse.

Mientras tanto, la familia mantiene una esperanza: que Mayra pueda ser localizada con vida y que su historia permita revelar si detrás de su desaparición opera una red dedicada a enganchar jóvenes con promesas de empleo en uno de los destinos turísticos más visitados del país.

Porque detrás de cada cifra de personas desaparecidas, hay una historia que todavía espera respuestas.