marzo 13, 2026
A37AW4TKSBBKLABNLXZKHNTKMQ

Redacción / Quintana Roo Ahora

Guerrero.- Después de años de angustia, incertidumbre y esperanza, una familia logró finalmente reencontrarse. Wendy Guadalupe Castro Colón, originaria de Chilpancingo, Guerrero, quien había sido reportada como desaparecida desde noviembre de 2023 en la costa de Hermosillo, Sonora, fue localizada con vida en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de la capital sonorense.

El hallazgo se logró el pasado martes 10 de marzo durante una búsqueda en vida realizada por el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, encabezado por la activista Ceci Patricia Flores, quien junto con otras integrantes del grupo ha dedicado años a rastrear a personas desaparecidas en distintos puntos del estado.

De acuerdo con la información compartida por el colectivo, la joven madre había viajado al norte del país con la esperanza de encontrar trabajo en los campos agrícolas y mejorar las condiciones de vida para su familia, especialmente para su hija. Sin embargo, su historia tomó un rumbo inesperado que terminó alejándola completamente de sus seres queridos.

Según el relato difundido por las buscadoras, la situación que llevó a Wendy al penal ocurrió de forma inesperada. Un día, al salir de su trabajo, encontró un machete en el camino y lo tomó. Poco antes de llegar al lugar donde se hospedaba fue interceptada por una patrulla. Sin mayores preguntas sobre el origen del objeto o si se trataba de una herramienta de trabajo, fue detenida y trasladada directamente al centro penitenciario.

A partir de ese momento su familia perdió todo contacto con ella. Durante años, su nombre circuló en fichas de búsqueda, publicaciones en redes sociales y listas de personas desaparecidas, mientras su madre mantenía la esperanza de volver a verla.

La localización fue posible gracias a la difusión constante de su ficha de búsqueda y al trabajo coordinado entre el colectivo y la Fiscalía del Estado de Sonora, que facilitó los trámites necesarios para confirmar su identidad y permitir el reencuentro con su familia.

Al recibir la noticia, Yesenia Colón, madre de Wendy, emprendió un viaje desde Chilpancingo hasta Hermosillo. El esperado reencuentro ocurrió la mañana siguiente. Después de casi cuatro años sin saber de su hija, finalmente pudo verla nuevamente.

El momento estuvo marcado por lágrimas, abrazos y palabras de agradecimiento. Yesenia agradeció profundamente a las integrantes de Madres Buscadoras por su trabajo incansable.

“Gracias a todas ustedes. Sin su apoyo esto no hubiera sido posible”, expresó conmovida.

Para Ceci Patricia Flores, casos como este son una muestra de por qué el colectivo continúa con su labor a pesar de los riesgos y el dolor que implica cada búsqueda.

“Después de años de incertidumbre, dolor y esperanza, hoy compartimos una noticia que nos llena el corazón. Cada ficha, cada publicación y cada búsqueda puede llevar a un reencuentro”, señaló la activista.

La historia de Wendy también evidencia una realidad que enfrentan miles de personas que migran dentro del país en busca de empleo. Muchas veces viajan con promesas de trabajos bien pagados en los campos agrícolas del norte, pero al llegar se encuentran con condiciones muy distintas a las que les ofrecieron.

De acuerdo con el testimonio de las Madres Buscadoras de Sonora, en varias regiones del sur del país operan redes de reclutamiento conocidas como “enganches”, donde a los trabajadores se les prometen salarios atractivos, vivienda equipada y prestaciones laborales.

Sin embargo, al llegar al destino se enfrentan a condiciones precarias, explotación laboral, retención de documentos y, en muchos casos, aislamiento total de sus familias.

“Les bajan el cielo y las estrellas”, advirtió Ceci Flores al referirse a las falsas promesas utilizadas para convencer a las personas de viajar al norte.

Según el colectivo, muchos trabajadores terminan viviendo en dormitorios improvisados, sin posibilidad de comunicarse con sus familias o recuperar sus documentos, lo que en algunos casos deriva en situaciones de abandono, pobreza o adicciones.

El reencuentro entre Wendy y su madre ocurrió alrededor de las siete de la mañana del miércoles en Hermosillo. El aire frío de la ciudad fue testigo de un abrazo que durante años parecía imposible.

La joven, ahora marcada por las experiencias vividas, dejó de ser una ficha de búsqueda compartida en redes sociales para volver a ocupar su lugar como hija, madre y parte de una familia que nunca dejó de buscarla.

Incluso en medio del emotivo momento, Ceci Flores utilizó el humor para aliviar la tensión acumulada durante los años de búsqueda.

“Ya está regañada”, comentó entre risas, señalando que no puede ser que alguien pierda los números de contacto y no vuelva a comunicarse con su familia.

Pero detrás de la broma había un profundo sentimiento de satisfacción. Gracias a este reencuentro, una niña de 11 años volverá a tener cerca a su madre.

Tras resolver los trámites correspondientes, Wendy y su madre emprendieron el viaje de regreso a Chilpancingo. Se marcharon con la promesa de reconstruir su vida lejos de las falsas promesas laborales que cambiaron el rumbo de su historia.

Para la familia, el regreso significa algo más que un viaje a casa: representa la posibilidad de sanar una herida que parecía interminable y volver a sentarse juntos a la mesa sin una silla vacía.

Mientras tanto, en Hermosillo, las Madres Buscadoras continúan con su labor. Preparan nuevamente las herramientas, revisan nuevas fichas y atienden llamadas de familias que siguen esperando noticias.

Porque, como repite el colectivo en cada jornada de búsqueda: mientras falte una persona por encontrar, la lucha no termina.