Redacción / Quintana Roo Ahora
Aguascalientes, Ags.– Lo que debía ser una discusión legislativa sobre infraestructura básica para la inclusión terminó convertido en un episodio de desconexión política. El diputado local de Morena, Fernando Alférez Barbosa, encendió la polémica durante la sesión del Congreso del Estado al justificar su voto sobre la creación de lactarios en universidades con una frase que rápidamente escaló a lo viral: “también los hombres tienen leche”.
La intervención, realizada durante el debate de una reserva al dictamen, no solo sorprendió a sus compañeros legisladores, sino que evidenció una preocupante falta de claridad en un tema que, en esencia, aborda derechos básicos de cuidado y salud. Alférez Barbosa votó a favor de la reserva, pero no ofreció argumento técnico alguno que sustentara su postura, dejando su declaración en el terreno de lo absurdo.
La sesión, transmitida en vivo el pasado 19 de marzo a través de los canales oficiales del Congreso local, permitió que la expresión circulara sin filtro en redes sociales, donde usuarios reaccionaron con una mezcla de indignación, incredulidad y burlas. El episodio no tardó en convertirse en tendencia, alimentando la narrativa de una clase política que, en ocasiones, parece más preocupada por improvisar que por legislar con rigor.
Hasta el momento, ni la bancada de Morena en Aguascalientes ni la dirigencia nacional del partido han salido a precisar o deslindarse del comentario, lo que abre un vacío político que, lejos de apagarse, amplifica el costo reputacional. El silencio, en estos casos, también comunica.
En paralelo, durante la misma sesión se aprobó un punto de acuerdo impulsado por el Grupo Parlamentario del PAN para declarar el 25 de marzo como el “Día de la Niña y el Niño por Nacer”, lo que añade otra capa de discusión en torno a la agenda legislativa local y sus prioridades.
Más allá de la anécdota viral, el fondo del asunto es más serio: cuando el debate público se contamina de ocurrencias, se pierde la oportunidad de avanzar en políticas que realmente impacten en la vida cotidiana. Y eso, más que polémica, debería generar preocupación.

