mayo 20, 2026
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Redacción / Quintana Roo Ahora

Quintana Roo.- Durante meses, Rafael Marín Mollinedo jugó un papel discreto dentro de la sucesión adelantada que ya se vive en Quintana Roo. Presencia constante, recorridos calculados y apariciones periódicas parecían formar parte de una estrategia paciente, sin confrontaciones abiertas y esperando el momento adecuado para acelerar.

Ese momento habría llegado.

Todo indica que el también fundador de Morena dejará en los próximos días la Delegación del Bienestar en Yucatán para concentrarse completamente en Quintana Roo, donde la competencia interna por la candidatura a la gubernatura comienza a entrar en una etapa más intensa y menos simulada.

La decisión tiene varias lecturas políticas.

La primera es evidente: ya no alcanza con operar a distancia. En Morena, las candidaturas no se construyen únicamente desde el discurso o la cercanía con el movimiento histórico; también requieren territorio, estructura y permanencia física.

Y ahí Marín enfrenta un desafío importante.

Aunque ha logrado crecer en reconocimiento y mantener una tendencia positiva en distintos círculos políticos, su presencia en Quintana Roo seguía limitada a visitas periódicas de fin de semana. Una dinámica útil para mantenerse vigente, pero insuficiente para competir contra actores que llevan años instalados en la operación diaria del estado.

La segunda lectura tiene que ver con el contexto interno del propio morenismo.

El exdirector de la Agencia Nacional de Aduanas de México nunca terminó de encontrar acomodo político en Quintana Roo después de que, según versiones ampliamente comentadas dentro del partido, se frenara la posibilidad de encabezar alguna delegación federal en la entidad. El “exilio político” en Yucatán terminó funcionando como salida temporal, pero no como plataforma definitiva.

Ahora la apuesta cambia por completo.

Rafael Marín parece haber entendido que el proceso interno ya comenzó, aunque oficialmente nadie quiera reconocerlo. Y en ese escenario, la ausencia se castiga rápido.

Por eso la prioridad será permanecer en Quintana Roo de tiempo completo, recorrer municipios, fortalecer alianzas y elevar el ritmo político rumbo a las semanas que vienen, donde Morena empezará a medir con mayor seriedad quién tiene verdaderas posibilidades competitivas.

Porque dentro del partido hay una realidad que todos entienden, aunque pocos digan públicamente: las decisiones no esperan a los rezagados.