Redacción / Quintana Roo Ahora
En política hay renuncias voluntarias, renuncias obligadas y otras que llegan justo cuando el escándalo comienza a tocar la puerta.
Y en Quintana Roo, la salida de Flavio Carlos Rosado de la Secretaría de Salud llegó después de una incómoda gira presidencial que dejó al descubierto problemas de abastecimiento y distribución de insumos médicos.
Durante su visita a Chetumal, la presidenta Claudia Sheinbaum escuchó directamente las quejas de familiares de pacientes con cáncer por la falta de medicamentos para quimioterapias en el Hospital Oncológico. La mandataria tuvo que intervenir y solicitar atención al director del IMSS-Bienestar.
Pero el verdadero golpe político llegó en Campeche, cuando Sheinbaum puso a Quintana Roo como ejemplo de las fallas burocráticas en el sistema de salud.
“¿Cómo es que si están los guantes en el almacén no llegan al hospital?”, cuestionó la Presidenta.
¡Vaya misterio administrativo! Los guantes estaban comprados, guardados y disponibles, pero aparentemente necesitaban autorización divina para recorrer el camino entre la bodega y el hospital.
Y mientras la Presidenta hablaba de digitalizar almacenes y corregir la distribución, en Quintana Roo apareció la renuncia de Flavio Carlos Rosado.
Pero la pregunta queda flotando: ¿realmente renunció o le mostraron la puerta de salida después del papelón que dejó la gira presidencial?
Porque el problema no fue solamente la falta de guantes. Fue que la propia Presidenta terminó utilizando a Quintana Roo como ejemplo nacional de cómo los insumos médicos pueden quedarse en los almacenes mientras los hospitales los necesitan.
Y de paso, el episodio colocó bajo los reflectores a la administración de la gobernadora Mara Lezama, que ahora tiene el desafío de explicar y corregir esas fallas de coordinación entre las instituciones responsables y además la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la Torre de especialidades para el Hospital General Jesús Kumate Rodríguez que fue anunciada en Cancún en marzo de 2026 se detiene.
Qué curiosa coincidencia: los guantes no podían salir de la bodega, pero el secretario sí pudo salir de Salud.
Y ahora la pregunta es si con el cambio de funcionario también cambiará el sistema de distribución o si habrá que esperar otra gira presidencial para descubrir dónde quedaron las medicinas.

