Paso En Falso
La austeridad republicana es un concepto curioso: se invoca como mantra en tribuna y se olvida en cuanto aparece un boleto de avión con destino a Madrid. Humberto Aldana ha convertido la Feria Internacional de Turismo en una especie de peregrinaje personal, más cercano al álbum de viajes que a la agenda pública. El año pasado fue el Bernabéu; este, si la coherencia lo permite, tocará equilibrar la balanza con una foto en el estadio del Barcelona. No es que esté mal conocer el mundo, lo cuestionable es venderlo como trabajo legislativo cuando la bitácora se reduce a tres reuniones en una semana y muchas postales de ocio.
La contradicción no sólo viaja en business class, también se pasea por sus redes. Basta asomarse: publicaciones que presumen 10, 20 o 30 comentarios… de los cuales sólo se ven dos. El resto, invisibles. No es un misterio técnico: es la política del bloqueo preventivo, la administración del aplauso y la alergia a la crítica. En la 4T se habla de pueblo, pero hay funcionarios que prefieren un feed sin cuestionamientos, un espejo donde sólo cabe la propia sonrisa.
El guión de este año suena noble: turismo para personas con autismo, inversión sustentable, charlas con legisladores provinciales y, si alcanza el tiempo, un coqueteo con Chipre. Tres reuniones para justificar una semana. Mientras tanto, Quintana Roo acumula la resaca: menos turistas, alrededor de un millón y medio menos que el año previo, y una caída cercana al 4%. Si la Fitur 2025 dejó tan poco, ¿por qué repetir la receta con más entusiasmo que resultados?
Aldana no viaja solo: la comitiva incluye a otros secretarios de comisión, algunos con antecedentes de Ibiza y pista de baile. Todo muy cosmopolita, todo muy poco austero. La pregunta no es si pueden ir, sino si deben ir así, y para qué. La política no es turismo con viáticos; es rendición de cuentas. Y cuando el viaje se parece más a un paseo y el diálogo se bloquea, la austeridad deja de ser principio y se convierte en escenografía.

