febrero 12, 2026
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Redacción / Quintana Roo Ahora

Ciudad de México.– Con 103 votos a favor y 15 en contra, el Pleno del Senado de la República aprobó en lo general y en lo particular la reforma constitucional que reducirá la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas en México. El dictamen fue turnado de inmediato a la Cámara de Diputados para continuar con el proceso legislativo.

La modificación al artículo 123 de la Constitución beneficiará, según estimaciones, a cerca del 65 por ciento de la población trabajadora del país. La reforma establece que la reducción será gradual: en 2026 se mantendrá la jornada de 48 horas; en 2027 bajará a 46; en 2028 será de 44; en 2029 se reducirá a 42, y finalmente en 2030 quedará en 40 horas semanales.

El dictamen mantiene el derecho constitucional a un día de descanso por cada seis días de trabajo, con goce de salario íntegro, y aclara que la disminución de horas no implicará reducción de sueldos, salarios ni prestaciones.

Durante la discusión, el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Óscar Cantón Zetina, destacó que la reforma busca blindar este derecho en la Constitución y responder a una demanda histórica de la clase trabajadora. Subrayó que la reducción no afectará los ingresos de los trabajadores.

En contraste, legisladores del PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y el Partido Verde insistieron en que debían establecerse de manera explícita dos días de descanso obligatorios por cada cinco de trabajo; propuesta que no fue respaldada por la mayoría de Morena.

La senadora del PRI, Cristina Ruiz, cuestionó el alcance de la reforma al considerar que no garantiza plenamente un esquema de cinco días laborales con dos de descanso. Por su parte, el senador de Morena y dirigente sindical Alfonso Cepeda llamó a respaldar la iniciativa como un avance histórico para combatir abusos y desigualdades laborales.

El coordinador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, adelantó el voto a favor de su bancada, aunque calificó el dictamen como insuficiente al no establecer constitucionalmente los dos días de descanso y al extender su aplicación plena hasta 2030.

En tanto, la vicecoordinadora del PT, Geovanna Bañuelos, defendió la gradualidad como un mecanismo para permitir una transición ordenada sin afectar la economía nacional. Desde el PAN, Marko Cortés consideró que la medida es un paso en la dirección correcta, aunque señaló que más de la mitad de los trabajadores en la informalidad no se beneficiarán de inmediato.

La reforma también endurece las restricciones al trabajo extraordinario en menores de edad, ampliando la prohibición hasta los 18 años, y establece que la suma de horas ordinarias y extraordinarias no podrá superar las 12 horas en un solo día.

El dictamen reconoce que México se encuentra entre los países con mayor carga laboral a nivel mundial, sin que ello se traduzca necesariamente en mayor productividad o mejor calidad de vida. Retoma estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que vinculan las jornadas prolongadas con mayores riesgos de enfermedades cardiovasculares, estrés laboral y accidentes de trabajo.

De acuerdo con datos citados en la discusión, el 75 por ciento de las personas trabajadoras en México padece algún nivel de estrés laboral, y una parte significativa de los infartos anuales estaría relacionada con factores asociados al trabajo.

La propuesta, impulsada en su momento por la presidenta Claudia Sheinbaum, tiene como objetivos mejorar el bienestar, fortalecer el equilibrio entre vida personal y laboral, elevar la productividad por hora trabajada y reducir los riesgos de salud derivados de jornadas extensas.

Con esta aprobación en el Senado, la reforma avanza hacia su discusión en la Cámara de Diputados, en lo que representa uno de los cambios laborales más relevantes en México en más de un siglo.