Redacción / Quintana Roo Ahora
México.- Hay personajes que no envejecen, solo se administran. Y el lunes, en uno de esos regresos que parecen cameo cuidadosamente calculado, reapareció Jorge Emilio González Martínez, mejor conocido como el Niño Verde. El escenario: Palacio Nacional. El momento: justo antes de que Claudia Sheinbaum formalice su reforma electoral ante el Congreso.
Casualidad, por supuesto.
El representante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) —quien dice haber ido solo a “recibir” información para transmitírsela al coordinador en el Senado, Manuel Velasco— aseguró desconocer la versión final del documento. Fue, según sus propias palabras, un amable mensajero. Un simple cartero legislativo. Un espectador accidental en una de las reformas más delicadas del sexenio.
Porque claro, nada tiene que ver que la reforma incluya reducción de diputados, ajustes en el número de consejeros del INE y recortes presupuestales a partidos. Y nada tiene que ver que para aprobarla se necesite mayoría calificada. Y nada, absolutamente nada, tiene que ver que el Verde sea socio estratégico en la coalición oficialista.
El PVEM, ese partido que ha perfeccionado el arte de ser pequeño pero indispensable, vuelve a hacer lo que mejor sabe: negociar en silencio mientras sonríe en público. Fuentes políticas deslizan que el respaldo a la reforma podría venir con letra chiquita: candidaturas para 2027, particularmente en Quintana Roo y San Luis Potosí. Dos plazas donde el Verde no solo compite, sino que manda.
En Quintana Roo, donde el Niño Verde ha echado raíces políticas y económicas con vista al Caribe; y en San Luis Potosí, hoy gobernado por Ricardo Gallardo, aliado verde. Porque si algo ha demostrado el PVEM es que no necesita ganar todas las batallas: le basta con elegir bien cuáles pelear.
La reaparición ocurre además en un contexto nacional agitado, tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, que volvió a tensar el clima político y de seguridad. Y mientras el país discute violencia, institucionalidad y estabilidad, el Verde discute posiciones, cuotas y mapas electorales rumbo a 2027.
La reforma electoral promete ser ríspida: representación proporcional, financiamiento partidista, rediseño institucional. Todo lo necesario para reconfigurar el tablero. Y en cada tablero hay piezas que parecen pequeñas… hasta que decides moverlas.
El Niño Verde no habla mucho. No se deja ver seguido. Pero cuando aparece en Palacio Nacional, justo antes de que una reforma clave llegue al Congreso, conviene no subestimar la visita.
Porque en política, nadie va solo a “recibir” información.

