Redacción / Quintana Roo Ahora
La tarde de este viernes, una densa columna de humo negro emergió sobre la Bahía de La Habana, dibujando un paisaje inquietante para quienes, desde diversos puntos de la capital cubana, observaron cómo el cielo se teñía de gris. El origen de esa humareda fue un incendio en la refinería de petróleo “Ñico López”, uno de los principales complejos energéticos de la isla, confirmaron periodistas sobre el terreno y medios internacionales.
Los primeros reportes señalan que el fuego se inició en un almacén de la planta, muy cerca de donde estaban fondeados dos buques petroleros, lo que encendió las alarmas entre residentes y trabajadores de la zona. El Ministerio de Energía y Minas de Cuba informó en redes sociales que el siniestro fue controlado horas después, y que las autoridades investigan las causas del mismo. No se han reportado víctimas ni lesiones hasta el momento.
La refinería Ñico López, con una larga historia en la economía energética cubana, se ha convertido en un símbolo de la fragilidad de la infraestructura industrial del país. En un contexto donde la isla enfrenta una severa crisis de combustibles —agravada por la interrupción del suministro de petróleo venezolano y las restricciones impuestas por Estados Unidos— cualquier incidente de este tipo se vuelve un indicador preocupante de vulnerabilidades acumuladas.
Este incendio no sólo es una noticia local; es un espejo de los desafíos que enfrenta el gobierno cubano para garantizar el funcionamiento de servicios básicos. Las autoridades habían implementado recientemente medidas de emergencia, incluyendo restricciones en la venta de combustibles y una jornada laboral reducida para ahorrar energía, mientras la población lidia con apagones frecuentes y limitaciones en el transporte.
En la misma bahía donde se produjo la conflagración, el jueves arribaron dos buques de la Armada de México con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria, un gesto que evidencia la creciente necesidad de apoyo ante la crisis multidimensional que atraviesa la isla.
Por ahora, la normalidad operativa de la refinería según los comunicados oficiales y la ausencia de víctimas son motivos de alivio. Pero para muchos cubanos, la imagen del humo elevándose sobre La Habana se convierte en una metáfora de la tensión entre la resiliencia y la fragilidad de un sistema que lucha por sostenerse en tiempos de escasez y presiones geopolíticas.

