Redacción / Quintana Roo Ahora
Ciudad de México.— Claudia Sheinbaum puso una línea política entre Palacio Nacional, Andrés Manuel López Obrador y Rubén Rocha Moya. La Presidenta negó que su antecesor haya intervenido para impulsar el regreso del gobernador de Sinaloa y dejó claro que ella tampoco comparte la decisión.
Frente a las versiones que colocaban a López Obrador detrás del movimiento político de Rocha, Sheinbaum respondió con ironía y las calificó como “política ficción”.
“Dicen que López Obrador le dijo a Rocha que regresara… no. Es que la política ficción, vamos a llamarle así porque de ciencia no tiene nada, la política ficción está a la orden del día”, expresó.
Con esa declaración, la mandataria buscó sacar al expresidente de una controversia que comenzó a escalar dentro de la propia Cuarta Transformación.
Pero mientras defendió a López Obrador de cualquier participación, con Rocha Moya el tono fue completamente distinto.
“¿Qué necesidad?”
Sheinbaum aseguró que no conocía previamente la intención del gobernador de regresar y que se enteró de la misma manera que el resto de la opinión pública.
“Me enteré por la publicación del propio gobernador, no tuve ningún conocimiento previo”, afirmó.
La Presidenta incluso reconoció que desde el principio consideró poco conveniente la determinación.
“La verdad no me parecía pertinente, por decir lo menos”, señaló.
Después endureció el mensaje.
“No sé qué llevó al gobernador a regresar; no he hablado con él y tampoco pienso hablar con él”.
Cuando le preguntaron directamente sobre una posible ruptura política, Sheinbaum guardó silencio durante unos momentos antes de responder:
“No estoy de acuerdo con lo que hizo de regresar al gobierno. Me pareció, al menos, por decir, imprudente”.
Y entonces llegó el cuestionamiento que sintetizó su postura:
“¿Qué necesidad? ¿Qué necesidad… regresar? Nada personal puede estar por encima de los intereses del pueblo de Sinaloa y del pueblo de México”.
Más que una defensa institucional, las declaraciones dejaron a Rocha prácticamente solo frente a las consecuencias políticas de su determinación.
Ni Sheinbaum ni AMLO
La postura presidencial plantea un doble deslinde.
Por un lado, Sheinbaum aseguró que el Gobierno federal no participó en la decisión. Recordó que la Secretaría de Gobernación ya había informado que se trató de una determinación personal del mandatario sinaloense.
Por otro, rechazó que López Obrador estuviera operando políticamente detrás del episodio.
Sheinbaum incluso sostuvo que desde hace mucho tiempo no habla directamente con el expresidente.
“¿Qué sé del presidente? Que está por terminar o ya terminó su segundo libro y que pronto lo va a publicar. Eso es lo que sé”, declaró.
Explicó que mantiene comunicación ocasional con Beatriz Gutiérrez Müller, con quien conserva una amistad desde antes de que se casara con López Obrador.
A través de ella, dijo, sabe que el exmandatario se encuentra bien, sano, contento y dedicado a escribir.
Una frase que resonó al final
La conferencia todavía dejó otro mensaje político.
Al hablar posteriormente sobre las responsabilidades de quienes ejercen el poder, Sheinbaum afirmó que un servidor público debe trabajar hasta el último día de su administración y conservar sus principios incluso después de abandonar un cargo.
“Nunca uno cuando es servidor público puede decir ya, hasta el último día del sexenio… ya cumplí con mi parte, pues le toca al siguiente. Y nunca abandonar los principios, porque puedes salir del gobierno, pero los principios no se abandonan”, sostuvo.
La frase no fue presentada expresamente como un mensaje dirigido a López Obrador o a Rocha Moya. Sin embargo, ocurrió después de una serie de preguntas centradas precisamente en ambos personajes.
En política, los tiempos y las palabras pesan.
Y esta vez Sheinbaum dejó una definición difícil de ignorar: AMLO, aseguró, no estuvo detrás; el Gobierno federal tampoco. Sobre Rocha, en cambio, no hubo respaldo.
Hubo distancia.
Y una pregunta presidencial que quedó flotando sobre la crisis sinaloense:
“¿Qué necesidad?”

