septiembre 26, 2026
Convocan para el próximo domingo a una movilización el felino de Pepe’s Tigers, mientras el caso sigue difundiéndose en redes.

Redacción / Quintana Roo Ahora

Cancún, Quintana Roo.- Una convocatoria difundida en redes sociales reunió a un pequeño grupo de personas en las instalaciones abandonadas del antiguo restaurante Pepe’s Tigers, ubicado frente a Playa Tortugas, en la zona hotelera de Cancún, para manifestarse a favor de la protección de felinos en peligro de extinción.

El sitio, propiedad de José Juárez Gil, conocido como “Pepe Tigre”, arrastra una historia de conflictos legales desde 2011, cuando la entonces Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) realizó un operativo en el restaurante y en un predio de Alfredo V. Bonfil.

Durante aquellas acciones, Juárez Gil no pudo acreditar la procedencia legal de ocho tigres, uno siberiano y siete de bengala, además de un jaguar. Los ejemplares fueron asegurados y posteriormente trasladados a distintos zoológicos del país.

El restaurante Pepe’s Tigers se caracterizó durante más de dos décadas por permitir la convivencia de clientes con felinos, pero cerró sus puertas en 2005, después del impacto del huracán Wilma. Desde entonces, el inmueble ubicado en el kilómetro 6.5 de la zona hotelera permanece prácticamente en abandono.

En las últimas semanas, el caso volvió a cobrar notoriedad en redes sociales mediante videos, entrevistas y publicaciones relacionadas con la situación del inmueble y la historia de los animales.

Para este miércoles se había convocado a una marcha pacífica por Pepe’s Tigers y la protección de felinos en peligro de extinción. Sin embargo, alrededor de una decena de personas acudió al lugar y pudo ingresar para conversar con José Juárez.

La movilización finalmente no se realizó como estaba prevista. Algunas asistentes también mencionaron una convocatoria para el próximo domingo, mientras continúa la difusión del caso en grupos de redes sociales relacionados con el bienestar animal en Cancún.

Durante el encuentro, Juárez Gil permitió que los asistentes observaran de cerca al único felino que permanece en el sitio. La visita ocurrió entre condiciones de evidente deterioro, desorden y fuertes olores dentro de la propiedad.