Redacción / Quintana Roo Ahora
CANCÚN, Q. ROO.- La periodista Lydia Cacho reiteró su exigencia de que el exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, reciba la pena máxima por el delito de tortura cometido en su agravio, además de una reparación integral del daño y disculpas públicas hacia ella y la sociedad poblana.
La petición fue expuesta este jueves 29 de octubre durante la audiencia de vista del proceso penal contra el exmandatario, encabezada por la jueza María José Pech Sáenz y realizada de manera virtual en el Juzgado Cuarto de Distrito de Cancún, Quintana Roo.
Durante su intervención, Cacho recordó que desde 2003 asumió el compromiso de no ceder ante las amenazas y la violencia, en su lucha por las víctimas de las redes de explotación sexual vinculadas con Jean Succar Kuri, Kamel Nacif y otros involucrados.
La periodista sostuvo que su caso representa una lucha colectiva contra el uso del poder político y las instituciones judiciales para proteger intereses criminales. Por ello, solicitó que se aplique la pena máxima de 12 años de prisión contemplada para el delito de tortura, así como medidas de reparación del daño y una disculpa pública del exgobernador.
Por su parte, la defensa de Mario Marín, actualmente recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México, argumentó que no existen pruebas suficientes para acreditar su responsabilidad directa en la orden o ejecución de actos de tortura contra la comunicadora.
El exmandatario sostuvo que su intervención se limitó a dos llamadas telefónicas relacionadas con la orden de aprehensión y la custodia de Lydia Cacho, además de solicitar que se respete su presunción de inocencia.
En su declaración, Marín afirmó que el Ministerio Público no logró demostrar su responsabilidad más allá de toda duda razonable, por lo que consideró que no existen elementos suficientes para sustentar una condena penal.
Al concluir la audiencia, la jueza María José Pech Sáenz informó que analizará los alegatos y el expediente integrado por 66 tomos para emitir el fallo definitivo a la brevedad posible, de acuerdo con las cargas de trabajo del juzgado.

