junio 13, 2026
LOCALIZADO SIN VIDA (13)

Redacción / Quintana Roo Ahora

Hay funcionarios que llegan al cargo para resolver problemas. Y luego está el secretario de Salud de Quintana Roo, Flavio Carlos Rosado, que aparentemente descubrió que la mejor medicina para un sistema colapsado no son los medicamentos, ni los médicos, ni los hospitales equipados… sino las giras políticas en Isla Mujeres.

Porque mientras pacientes esperan horas por atención, médicos hacen milagros con material insuficiente y los hospitales públicos parecen capítulos en vivo de una serie de supervivencia, el secretario anda muy ocupado tomándose fotos, saludando gente y tratando de convencer a los isleños de que sí, efectivamente, él también puede ser candidato.

La escena resulta casi poética: un sistema de salud en terapia intensiva y su titular haciendo campaña cardio para fortalecer el músculo electoral.

Y claro, oficialmente nadie está en campaña. Todo son “recorridos institucionales”, “encuentros ciudadanos” y “acercamientos sociales”. Porque en la política mexicana ya sabemos que si le cambias el nombre a las cosas, mágicamente dejan de ser lo que son. Igual que cuando un hospital se cae a pedazos pero en el informe aparece como “en proceso de fortalecimiento”.

El problema para el secretario es que Isla Mujeres no parece estar comprando el paquete completo. Muchos isleños ya comenzaron a preguntarse desde cuándo apareció tanto amor por la isla y por qué ese entusiasmo político coincide sospechosamente con los tiempos electorales.

Porque una cosa es visitar un municipio como funcionario y otra llegar prácticamente con la cinta métrica buscando dónde colgar la futura lona de campaña.

Y mientras tanto, la realidad sigue ahí, incómoda y terca: hospitales saturados, pacientes esperando medicamentos, personal agotado y ciudadanos que cada día tienen menos paciencia y más historias de terror sobre la atención médica pública.

Tal vez alguien debería avisarle al secretario que gobernar un área tan sensible no funciona igual que una precampaña. Que las selfies no sustituyen medicinas. Que los recorridos no curan. Y que ningún filtro de redes sociales puede tapar el olor político que desprende una candidatura fabricada desde el poder.

Porque en Quintana Roo ya entendimos algo: cuando un secretario de Salud pasa más tiempo posicionando su imagen que resolviendo la crisis del sector, el diagnóstico político sale positivo… pero el sistema sigue grave.