Ciudad de México.— La aerolínea Magnicharters fue declarada en quiebra por una jueza federal, luego de que suspendiera repentinamente sus operaciones en abril pasado, dejando deudas millonarias con trabajadores, agencias de viajes y otros acreedores.
La jueza primera de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles, Tessy del Rocío Covarrubias, ordenó designar un síndico que tomará posesión de los bienes de Grupo Aéreo Monterrey, empresa operadora de la aerolínea, para elaborar un inventario y proceder a su eventual venta. De acuerdo con estimaciones de extrabajadores, el adeudo laboral alcanzaría los 161 millones de pesos, mientras que las obligaciones con agencias de viajes rondarían los 150 millones.
La crisis de la compañía ya había quedado expuesta en diciembre de 2025, cuando el piloto del vuelo 780, con destino a Cancún, mantuvo a los pasajeros a bordo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, argumentando la falta de pago a por lo menos 300 empleados. Posteriormente, el 29 de junio de 2026, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) canceló su certificado de operador aéreo, impidiéndole continuar con sus vuelos comerciales.
Entre los bienes que podrían utilizarse para cubrir parte de las obligaciones se encuentran tres aviones Boeing 737-300, actualmente resguardados en un hangar del AICM, cuya propiedad y valor deberán determinarse durante el procedimiento. La quiebra también implica la pérdida del título de concesión federal, mientras que las filiales Magnitur y Magnibus deberán enfrentar procesos por separado.
Fundada en Monterrey en 1994, Magnicharters se consolidó durante más de tres décadas como una aerolínea enfocada en el turismo nacional, con rutas hacia destinos como Cancún, Riviera Maya, Huatulco, Puerto Vallarta, Los Cabos y Mérida. Su cierre deja a trabajadores y consumidores a la espera de recuperar salarios, pagos y servicios pendientes, mientras el procedimiento judicial busca determinar el monto total de las deudas y los recursos disponibles para cubrirlas.

