Redacción / Quintana Roo Ahora
Colombia.— La historia de Blanca Emeria Pardo Rosero, una campesina de 72 años, madre de seis hijos y habitante del municipio de San Bernardo, en el departamento de Nariño, ha provocado indignación en Colombia. La adulta mayor fue encontrada gravemente herida, sin ropa y con presuntos signos de violencia sexual en un terreno de su propiedad. Pese a los esfuerzos médicos por salvarle la vida, falleció, dejando a su familia con una pregunta que todavía no tiene respuesta: ¿quién fue capaz de atacarla?
Los hechos ocurrieron el 29 de agosto de 2026, cuando Blanca salió de su vivienda, ubicada en la vereda Plazuelas, para recoger leña, una actividad que realizaba habitualmente. Aquella mañana caminó hacia un potrero cercano llevando una ruana y un machete, sin imaginar que sería la última vez que su familia la vería en condiciones normales.
Conforme transcurrieron las horas y la mujer no regresaba, su hija Marisol comenzó a preocuparse. Primero preguntó a los vecinos si la habían visto y posteriormente decidió buscarla en el terreno donde acostumbraba trabajar.
Fue entonces cuando realizó el terrible hallazgo: su madre estaba tendida entre la vegetación, sin prendas de vestir, con hipotermia, múltiples lesiones y en estado de shock.
Desesperada, Marisol pidió ayuda a los habitantes de la comunidad, quienes utilizaron cobijas para sacar a Blanca del lugar y trasladarla hasta un centro de salud.
De acuerdo con el testimonio de su hija Jenny Pardo, la condición en la que encontraron a su madre fue tan grave que incluso el personal sanitario quedó profundamente afectado.
“Hasta los enfermeros que atendieron a mi mamá lloraban en el estado en que la llevaron”, relató su hija al recordar los momentos posteriores al rescate.
Debido a la gravedad de sus lesiones, Blanca fue trasladada a un hospital de Pasto, donde los médicos intentaron estabilizarla. Durante las valoraciones surgieron indicios de una posible agresión sexual, situación que incrementó la preocupación de sus familiares.
La adulta mayor no logró recuperarse y falleció el 30 de agosto, según los reportes hospitalarios difundidos por medios colombianos.
Uno de los aspectos más dolorosos del caso es que Blanca nunca pudo explicar claramente qué le había ocurrido ni identificar a su agresor. Su familia quedó sin conocer las circunstancias exactas del ataque.
Una madre trabajadora que dedicó su vida al campo
Blanca era conocida en su comunidad por su dedicación al trabajo rural. Durante años se encargó de criar a sus seis hijos, elaborar quesos para vender, recoger leña y realizar distintas actividades para sostener a su familia.
Sus seres queridos la describieron como una mujer activa, servicial y acostumbrada a trabajar, incluso a su avanzada edad.
El crimen provocó consternación entre los habitantes de San Bernardo, una comunidad donde muchas familias se conocen desde hace años y que ahora exige respuestas sobre lo sucedido.
Más de un mes después, todavía no hay detenidos
La indignación aumentó luego de que Jenny Pardo compartiera públicamente la historia de su madre en el pódcast Vamos pa’ eso, conducido por Juan José Castro. Su testimonio permitió que el caso alcanzara repercusión nacional durante los primeros días de octubre.
“Mi mamá no murió. A mi mamá la mataron”, expresó Jenny al exigir que se esclarezca el crimen.
De acuerdo con los reportes publicados hasta este 8 de octubre, las investigaciones continúan a cargo de las autoridades colombianas, pero no se han informado capturas relacionadas con el caso.
La familia también permanece a la espera de los resultados completos de Medicina Legal, mientras la Defensoría del Pueblo ha incluido la muerte de Blanca entre los posibles feminicidios registrados en Nariño durante 2026. La presunta agresión sexual y la clasificación definitiva del delito todavía deben establecerse mediante las investigaciones correspondientes.
Habitantes de San Bernardo han realizado manifestaciones y una velatón para exigir justicia. Sus familiares insisten en que el crimen no debe quedar impune y solicitan a la Fiscalía acelerar las diligencias para identificar a quien resulte responsable.
El caso de Blanca Emeria Pardo Rosero ha reabierto el debate sobre la violencia contra las mujeres y la vulnerabilidad de las adultas mayores en Colombia.
Hoy, su familia no solamente enfrenta el dolor de haberla perdido, sino también la incertidumbre de saber que, más de un mes después de los hechos, todavía no se ha identificado públicamente a quien la atacó.
Blanca tenía 72 años, seis hijos y una vida dedicada al trabajo. Su familia exige que su nombre no sea olvidado y que su muerte no quede impune.

