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agosto 18, 2026
LOCALIZADO SIN VIDA (33)

Redacción / Quintana Roo Ahora

Cancún, Quintana Roo.— La renovación de licencias de conducir en línea que presume el Instituto de Movilidad del Estado de Quintana Roo (IMOVEQROO) como un paso hacia la modernización y la comodidad para los ciudadanos, podría terminar siendo, para muchos, una modalidad que facilita el trámite… pero también encarece el costo final y deja más dudas que certezas sobre su eficacia.

La nueva plataforma permite renovar desde casa las licencias A1 para automovilistas y A2 para motociclistas, sin necesidad de acudir a una oficina. Hasta ahí, todo suena muy bonito: unos cuantos pasos, pago en línea y la licencia llega directamente al domicilio a través de DHL.

El pequeño detalle es que la comodidad tiene precio.

En Cancún, por ejemplo, el costo de la licencia es de mil 897 pesos, pero si el ciudadano decide utilizar la modalidad digital tendrá que agregar aproximadamente 325 pesos por concepto de envío.

Es decir, el ciudadano terminará pagando alrededor de 2 mil 222 pesos por su licencia, sin contar que el envío se convierte prácticamente en un costo obligatorio, porque no existe la opción de realizar el trámite en línea y posteriormente pasar a recoger la licencia a una oficina.

Así que la pregunta es inevitable: ¿realmente se está facilitando el trámite al ciudadano o simplemente se le está cobrando por evitar hacer fila?

Porque si la intención es modernizar los servicios públicos, lo lógico sería ofrecer alternativas. Que quien quiera recibir su licencia en casa pague el envío, perfecto. Pero quien prefiera ahorrarse esos 325 pesos debería tener la posibilidad de recogerla personalmente.

Aquí no hay mucho misterio: 325 pesos por envío no son poca cosa, especialmente para una familia que tiene que renovar más de una licencia.

Y todavía hay otro detalle que llama la atención.

La plataforma digital tampoco permite aplicar descuentos, promociones o beneficios. Por ejemplo, quienes tienen derecho a descuentos como INAPAM o personas con discapacidad tendrán que acudir personalmente a realizar el trámite.

Entonces, ¿dónde está la verdadera simplificación?

La modalidad digital parece estar diseñada para quien puede pagar el costo completo y, además, cubrir el envío. Para quienes tienen algún beneficio, la modernidad digital desaparece mágicamente y vuelve la vieja receta: hay que ir a la oficina.

Y tampoco podemos pasar por alto la palabra que más debería importar en todo este asunto: eficacia.

Porque una plataforma puede verse muy moderna, tener cinco pasos, permitir pagos electrónicos y presumir que la licencia llegará por DHL. Pero la verdadera prueba será saber cuánto tarda en llegar, si efectivamente llega en los tiempos prometidos, qué ocurre cuando hay errores en los datos, qué pasa si el documento no llega y quién responde cuando el ciudadano ya pagó tanto la licencia como el envío.

Ahí es donde habrá que medir el éxito del programa.

Porque digitalizar un trámite no significa automáticamente hacerlo mejor. Si antes el ciudadano tenía que trasladarse a una oficina y ahora puede hacerlo desde su casa, pero termina pagando más y además queda sujeto a un servicio de mensajería, entonces la pregunta es si realmente estamos frente a una modernización o simplemente ante una nueva forma de cobrar por la comodidad.

Y hay algo más: si el ciudadano ya pagó mil 897 pesos por su licencia, ¿por qué no ofrecer una alternativa gratuita de entrega en las propias oficinas del instituto?

La respuesta podría ser sencilla: quien quiera comodidad, que pague el envío. Quien quiera ahorrarse esos 325 pesos, que vaya personalmente por su documento.

Pero esa opción, de acuerdo con la información difundida, no existe en el trámite digital.

Así que, antes de celebrar con bombo y platillo la llegada de la licencia digital, habría que esperar a ver sus resultados reales.

Porque una cosa es anunciar que ahora todo se puede hacer desde el celular y otra muy distinta es demostrar que el trámite funciona rápido, que la licencia llega a tiempo, que no hay problemas con la entrega y que el ciudadano realmente obtiene un beneficio económico o práctico.

Por lo pronto, en Cancún la cuenta es bastante clara: 1,897 pesos por la licencia más 325 pesos de envío = 2,222 pesos.

¿Más cómodo? Tal vez.

¿Más barato? Definitivamente no.

¿Más eficaz? Eso todavía está por demostrarse.

Y mientras IMOVEQROO presume modernidad, el ciudadano podría estar pensando algo mucho más sencillo: “Si de todos modos tengo que pagar el envío y no puedo pasar a recogerla, ¿realmente me están dando una opción o me están obligando a pagar por ella?”

La respuesta, por ahora, queda en el aire… junto con la duda de qué tan eficiente será esta nueva modalidad cuando comiencen a llegar las primeras quejas por retrasos, entregas fallidas o documentos que nunca llegaron a la puerta.

Porque digitalizar un trámite está muy bien; hacerlo más caro y dejar al ciudadano sin alternativas, no tanto.