Redacción / Quintana Roo Ahora
Ciudad de México.— Desde el pasado 9 de septiembre, familiares de personas desaparecidas mantienen un plantón frente a instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR), en la calle Río Pánuco de la Ciudad de México. Al frente de la protesta se encuentra Margarita López Pérez, fundadora del colectivo Buscando Cuerpos, quien exige avances concretos en investigaciones y diálogo con funcionarios que tengan capacidad de tomar decisiones.
La movilización no representa para López su primer enfrentamiento con las instituciones. Su historia como madre buscadora comenzó hace más de 15 años, después del secuestro de su hija Yahaira Guadalupe Bahena López, una joven de 19 años cuyo caso terminó convirtiéndose en uno de los episodios que marcaron la trayectoria de la activista.
Yahaira tenía 19 años cuando fue secuestrada
Yahaira era originaria de Michoacán, estaba casada con un integrante de las Fuerzas Especiales del Ejército y llevaba aproximadamente un mes viviendo en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca. El 13 de abril de 2011, hombres armados irrumpieron en su domicilio y se la llevaron por la fuerza.
Horas antes, Margarita había hablado con su hija por teléfono. Yahaira le había preguntado cómo preparar una comida. Posteriormente, Margarita recibió información de que su hija había sido sacada violentamente de la vivienda mientras su esposo se encontraba fuera en actividades militares.
Reportajes posteriores reconstruyeron, a partir de expedientes, testimonios y declaraciones de personas detenidas, que Yahaira habría sido confundida con una integrante o enlace de un grupo criminal debido a su procedencia michoacana. Animal Político documentó que permaneció aproximadamente 10 días secuestrada, periodo durante el cual sufrió torturas y otras agresiones antes de ser asesinada.
Una madre que terminó investigando por su cuenta
Ante lo que consideraba falta de resultados de las autoridades, Margarita comenzó su propia búsqueda. Antes de la desaparición de Yahaira se dedicaba al ramo de la construcción; posteriormente vendió maquinaria para financiar investigaciones privadas y desplazamientos relacionados con la localización de su hija.
Presentó denuncias y acudió a distintas instituciones: el Ministerio Público de Tlacolula, autoridades estatales de Oaxaca, instancias militares, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y dependencias federales encargadas de investigar delincuencia organizada y secuestros. También realizó huelgas de hambre y protestas para exigir avances.
Su búsqueda incluso la llevó a entrevistarse con personas encarceladas relacionadas con el grupo criminal que operaba en Oaxaca. Las versiones obtenidas durante esas indagatorias ayudaron a reconstruir lo que habría ocurrido con Yahaira.
Los restos y una identificación que tomó años
Cinco meses después del secuestro, el 20 de septiembre de 2011, Margarita fue informada de la localización de restos en una fosa clandestina cercana a la ciudad de Oaxaca que podrían corresponder a Yahaira. Sin embargo, comenzó entonces otro largo proceso para determinar científicamente su identidad.
La familia recurrió incluso a especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense. En 2013, análisis forenses fueron reportados como determinantes para identificar los restos como pertenecientes a Yahaira. Para Margarita, aquello significó pasar de buscar a su hija con vida a exigir justicia por su asesinato.
El caso, sin embargo, contiene antecedentes periodísticos con versiones contradictorias sobre algunas pruebas genéticas posteriores. Por ello, los detalles forenses deben manejarse distinguiendo lo establecido en resoluciones judiciales de los señalamientos y testimonios publicados a lo largo de los años.
Las sentencias llegaron más de una década después
En enero de 2022, un juez federal impuso una sentencia de 91 años de prisión a Marco Carmona Hernández, “El Cabrito”, por secuestro y delincuencia organizada. Reportes sobre la resolución lo relacionaron con la orden de secuestrar y asesinar a Yahaira.
También fue sentenciado Encarnación Martínez Colorado, “El Lagarto”, a 20 años de prisión. En este punto existe una precisión importante: la información de la FGR difundida sobre esa sentencia señala que la condena correspondió al delito de delincuencia organizada. Por ello, no es correcto presentar esa pena específicamente como una condena por violencia sexual contra Yahaira.
Margarita ha señalado durante años a otras personas que, de acuerdo con sus propias investigaciones y testimonios recabados, habrían tenido participación en los hechos. Sin embargo, no existe sustento judicial suficiente para afirmar como hecho que más de 30 hombres hayan sido condenados por violar a Yahaira. Las denuncias sobre las agresiones que sufrió la joven deben diferenciarse de los delitos concretos por los cuales existen sentencias.
“El Sapo” y una nueva denuncia de Margarita
La búsqueda de justicia volvió a cobrar fuerza en 2025. Margarita denunció públicamente que Dector Marcial Garay, “El Sapo”, a quien ella identifica como una de las personas implicadas directamente en el asesinato de Yahaira, había obtenido su libertad por una resolución dictada el 28 de agosto de ese año.
Se trata de una denuncia atribuida a Margarita López; la documentación pública consultada no permite establecer en esta nota todos los fundamentos jurídicos, alcances y situación procesal de aquella determinación.
De buscar a Yahaira a buscar a los hijos de otras familias
Después del caso de su hija, Margarita continuó buscando personas desaparecidas y fundó Buscando Cuerpos. Su trayectoria la ha llevado a participar en búsquedas y recuperación de restos en distintos estados del país. También ocupó una diputación local en Michoacán y previamente trabajó en un área relacionada con personas desaparecidas en la entonces Procuraduría General de la República.
En agosto de 2026, López afirmó que en una zona de búsqueda en Tacámbaro, Michoacán, donde su colectivo ha trabajado durante años, se habían contabilizado al menos 375 personas a partir de restos recuperados, cifra atribuida a la propia activista.
Ahora protesta nuevamente frente a la FGR
Quince años después del secuestro de Yahaira, Margarita se encuentra otra vez frente a una institución federal exigiendo respuestas, ahora acompañada por otras familias.
La FGR informó que el 9 de septiembre personal especializado de la Fiscalía Especial en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada atendió a integrantes de Buscando Cuerpos. La dependencia también reportó acciones como toma de muestras genéticas y un esquema de trabajo para atender casos provenientes de Michoacán, Veracruz y Colima.
Los manifestantes, por su parte, sostienen que necesitan algo más que reuniones: reclaman seguimiento efectivo de carpetas, investigaciones, búsqueda e identificación de personas y contacto con funcionarios capaces de destrabar sus casos. El campamento ha permanecido instalado frente a la sede de la FGR.
La protesta también ha generado diferencias dentro del movimiento de familias buscadoras. El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, integrado por más de 90 colectivos, tomó distancia de la movilización encabezada por López y llamó a mantener las acciones dentro de un marco de respeto y no violencia.
Para Margarita López, el origen de todo continúa siendo aquel 13 de abril de 2011, cuando Yahaira salió de su vida por la fuerza. Lo que comenzó como la búsqueda desesperada de una joven de 19 años terminó transformándose en una trayectoria dedicada a localizar restos, acompañar familias y presionar a las instituciones para que investiguen.
Hoy, nuevamente frente a la FGR, su exigencia se extiende más allá del expediente de su hija: que las familias no tengan que convertirse en investigadoras y buscadoras para saber qué ocurrió con sus desaparecidos.

