Redacción / Quintana Roo Ahora
Chetumal, QR.- Lo que comenzó como un comentario en Facebook terminó convirtiéndose en una controversia que involucró a la influencer Karely Ruiz, a una joven de Chetumal y a miles de usuarios en redes sociales, generando un intenso debate sobre los límites de la crítica en internet y el impacto del acoso digital.
La polémica inició cuando Lucero Hernández, originaria de Chetumal, comentó una fotografía publicada por Karely Ruiz escribiendo: “Que esas patas no son de esa mesa”, una frase que rápidamente llamó la atención de la creadora de contenido.
Lejos de ignorar el comentario, Karely respondió públicamente y compartió capturas del perfil de la quintanarroense, situación que provocó que miles de seguidores de la influencer llegaran a las redes sociales de Lucero para dejar comentarios sobre su apariencia física y otros aspectos personales.
Conforme la discusión se viralizaba, Karely continuó realizando publicaciones relacionadas con el tema. En una de ellas escribió: “Ya me dio cosita, es que por qué andan criticando”, mientras que en otra señaló: “Ya lloró la otra”, mensajes que acumularon miles de reacciones y comentarios.
Posteriormente, la influencer volvió a pronunciarse sobre la controversia mediante una publicación en la que defendió su postura.
“Espero y la gente aprenda a no criticar cuerpos ajenos, si mis patas no son de esa mesa a ella qué le importa”, escribió.
En el mismo mensaje sostuvo que decidió responder porque consideró injusto recibir críticas sobre su apariencia física y afirmó que las personas no deberían sorprenderse cuando alguien responde a comentarios ofensivos.


“No se vale que se metan con mis hijos”: Lucero Hernández
Tras viralizarse el caso, Lucero Hernández publicó varios videos en redes sociales en los que aparece llorando y denunciando el acoso que, asegura, ha recibido tanto ella como su familia.
En uno de los mensajes explicó que nunca se ha realizado cirugías estéticas y lamentó que los ataques se hayan enfocado en su físico.
“Mírenme tal cual soy, porque no tengo cirugías. Mi frente es grande como la de cualquiera y no es justo que me vengan a decir gorda. Tengo hijos y a toda mujer le cambia el cuerpo”, expresó.
La joven aseguró que la situación comenzó a afectar también a personas cercanas, incluidos sus hijos.
“No se vale. Soy madre igual que tú y no es justo que estés jugando conmigo y con mi familia porque son mis hijos”, manifestó al dirigirse a la influencer.
Asimismo, afirmó haber recibido amenazas y mensajes de odio por parte de personas que no conoce.
“Mi celular suena y suena. Me mandan mensajes de odio cuando yo ni siquiera les dije nada. Agarraron a toda mi familia y eso no se vale”, señaló.
Incluso pidió directamente a Karely Ruiz intervenir para detener los ataques.
“Simplemente pídele a tus fans que me dejen de molestar. Me desean hasta la muerte y eso no se vale”, expresó.
La polémica escaló a un tema más sensible
La controversia tomó un giro aún más delicado cuando usuarios comenzaron a difundir publicaciones antiguas del perfil de Lucero Hernández relacionadas con la pérdida gestacional de un bebé.
A partir de entonces aparecieron comentarios haciendo referencia a esa experiencia personal, situación que generó críticas incluso entre personas que seguían la discusión.
Mientras algunos usuarios respaldaron a Karely Ruiz argumentando que Lucero inició las críticas hacia la influencer, otros consideraron que ningún desacuerdo justifica utilizar una pérdida gestacional como motivo de burla o ataque.
Numerosos internautas pidieron detener los comentarios relacionados con ese tema y calificaron como inapropiado involucrar una situación personal y dolorosa dentro de una disputa en redes sociales.
Debate sobre los límites de las redes sociales
La controversia ha abierto nuevamente la discusión sobre la responsabilidad de las figuras públicas y el alcance que pueden tener sus publicaciones cuando cuentan con millones de seguidores.
Por un lado, seguidores de Karely Ruiz sostienen que quien critica públicamente también debe estar preparado para recibir respuestas. Por otro, diversos usuarios consideran que exponer perfiles personales ante audiencias masivas puede derivar en episodios de acoso digital difíciles de controlar.
Mientras la discusión continúa creciendo en plataformas digitales, el caso se ha convertido en un ejemplo del impacto que pueden tener las controversias virales en internet y de cómo una interacción aparentemente simple puede escalar hasta involucrar a miles de personas.

