octubre 8, 2026
¡Felicidades! Quintana Roo 52 Años

Redacción / Quintana Roo Ahora

Cancún, Quintana Roo, 8 de octubre de 2026. — ¡Feliz cumpleaños, Quintana Roo! Este jueves, el estado celebra 52 años de haberse convertido en entidad federativa, desde aquel 8 de octubre de 1974 cuando dejó de ser territorio federal para convertirse en el estado número 31 de México.

Y como cada aniversario, seguramente no faltarán los discursos emotivos, las fotografías oficiales, los mensajes de felicitación, los videos institucionales y las publicaciones que nos recordarán lo maravilloso que es vivir en el Caribe mexicano.

Pero detrás de las playas turquesas, los hoteles de lujo, las inversiones millonarias y los grandes proyectos turísticos existe otro Quintana Roo. Uno que no aparece en los promocionales, que no tiene habitaciones de cinco estrellas y que, después de 52 años, todavía espera respuestas a problemas que parecen sobrevivir a cualquier administración.

Porque si algo ha aprendido Quintana Roo durante más de medio siglo es que los gobiernos cambian, los discursos se renuevan, las promesas se reciclan y los problemas continúan formando parte de la vida cotidiana de miles de familias.

INSEGURIDAD: EL PARAÍSO DONDE SIETE DE CADA DIEZ SE SIENTEN INSEGUROS

Comencemos con la seguridad, uno de esos temas que difícilmente ocupará un lugar destacado en las celebraciones oficiales.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, correspondiente a junio de 2026, el 70.1% de la población adulta de Cancún consideraba inseguro vivir en la ciudad, mientras que en Chetumal la cifra alcanzaba el 62.1%.

Aunque ambos indicadores registraron una mejoría respecto a marzo, las cifras seguían siendo motivo de preocupación.

Por si fuera poco, en Cancún el 33.7% de los hogares reportó que alguno de sus integrantes había sido víctima de robo, extorsión o fraude durante el primer semestre de 2026.

Vaya contraste. Un estado que vende tranquilidad, descanso y experiencias inolvidables a millones de turistas, mientras una parte importante de sus habitantes manifiesta temor por la inseguridad.

Y mientras las autoridades presentan estrategias, operativos, patrullas y estadísticas de resultados, las familias esperan algo mucho más sencillo: salir de casa y regresar con tranquilidad.

Porque la seguridad no debería ser un privilegio reservado para las zonas turísticas ni una promesa que se repite cada tres o seis años.

SALUD: HOTELES DE CINCO ESTRELLAS Y HOSPITALES DONDE FALTAN MEDICAMENTOS

En materia de salud, las contradicciones también merecen un espacio en el pastel de aniversario.

Apenas el pasado 2 de octubre, trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social marcharon en Cancún para denunciar presuntas carencias de medicamentos, personal, equipo e infraestructura hospitalaria.

De acuerdo con los reportes de aquella movilización, cerca de mil trabajadores sindicalizados participaron para exigir mejores condiciones laborales y recursos suficientes para brindar atención a los derechohabientes.

No es una preocupación aislada.

Durante junio de este mismo año, pacientes del Hospital General de Cancún denunciaron problemas en el suministro de medicamentos, incluso para enfermedades crónicas como la diabetes, además de prolongados tiempos de espera para recibir atención.

Y aunque las autoridades han anunciado inversiones, mejoras hospitalarias y acciones para fortalecer los servicios médicos, las denuncias evidencian que todavía existen necesidades por resolver.

La ironía es inevitable: Quintana Roo puede ofrecer habitaciones de lujo, restaurantes exclusivos y experiencias turísticas de primer nivel, mientras sus propios habitantes siguen exigiendo algo tan elemental como medicamentos, consultas y atención médica oportuna.

Porque de poco sirve presumir desarrollo internacional si una familia tiene que preocuparse por conseguir un medicamento que debería estar disponible en una institución pública.

SERVICIOS PÚBLICOS: 52 AÑOS DE HISTORIA Y LAS LLUVIAS SIGUEN EXHIBIENDO LAS CALLES

Si hablamos de infraestructura urbana, Cancún también tiene su propia aportación a los festejos.

Apenas esta semana, las autoridades municipales identificaron 31 puntos con encharcamientos e inundaciones durante las lluvias, además de cinco cierres viales y siete accidentes reportados sin personas lesionadas.

Entre las zonas afectadas estuvieron importantes avenidas como Bonampak, Tulum, Cobá, Yaxchilán, Xcaret y Kabah.

Es decir, mientras se habla de modernidad, desarrollo urbano y grandes inversiones, una lluvia intensa sigue siendo capaz de complicar la movilidad en distintos sectores de la principal ciudad turística del estado.

A ello se suman las quejas ciudadanas por calles deterioradas, baches, alumbrado insuficiente, problemas de drenaje y deficiencias en otros servicios públicos.

Y aquí surge una pregunta inevitable: ¿de qué sirve presumir obras millonarias si todavía existen colonias donde los habitantes tienen que exigir servicios básicos?

La verdadera transformación no debería medirse únicamente por la cantidad de obras inauguradas, los listones cortados o las fotografías publicadas en redes sociales, sino por cuánto mejoran esas inversiones la vida cotidiana de la población.

Porque una calle pavimentada no debería ser motivo de celebración extraordinaria. Debería formar parte de las obligaciones normales de cualquier gobierno.

EL TURISMO PRODUCE MILLONES, PERO LA PROSPERIDAD NO LLEGA AUTOMÁTICAMENTE A TODOS

Quintana Roo es uno de los principales motores turísticos de México y uno de los destinos más reconocidos internacionalmente.

Sin embargo, detrás de la industria que mueve millones de dólares también existe una población trabajadora que enfrenta dificultades relacionadas con el costo de la vivienda, el transporte, los servicios y los gastos familiares.

Los empleados de hoteles, restaurantes, comercios, transporte y otros sectores son parte fundamental de la economía turística.

Son quienes reciben a los visitantes, mantienen funcionando los establecimientos y contribuyen diariamente a la imagen internacional del estado.

Pero el crecimiento económico no garantiza, por sí solo, que todas las familias tengan acceso a mejores condiciones de vida.

De ahí que las cifras de visitantes, inversiones y ocupación hotelera deban acompañarse de indicadores sobre salarios, vivienda, movilidad, salud y bienestar.

Porque los récords turísticos pueden lucir extraordinarios en una conferencia de prensa, pero no pagan automáticamente la renta, no surten recetas médicas ni reparan las calles.

Y mientras algunos destinos enfrentan retos relacionados con la ocupación turística y la conectividad aérea, como ha ocurrido recientemente en Tulum, la discusión sobre el