mayo 19, 2026
LOCALIZADO SIN VIDA (6)

Redacción / Quintana Roo Ahora

Cancún, QR.- El sargazo dejó de ser solamente un problema estacional para las playas del Caribe. Hoy, científicos y organismos internacionales lo consideran una de las señales más visibles del desequilibrio ambiental que enfrenta el océano Atlántico.

Imágenes satelitales muestran una gigantesca franja marrón de algas flotando entre África, el Caribe y el Golfo de México. El fenómeno, conocido como Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, se ha expandido de manera constante desde 2011 y en 2025 alcanzó cifras históricas.

De acuerdo con estimaciones retomadas por Gizmodo, en mayo del año pasado la biomasa de sargazo alcanzó alrededor de 38 millones de toneladas, superando incluso registros anteriores y convirtiéndose en uno de los eventos más intensos documentados hasta ahora.

Especialistas explican que el sargazo es una macroalga marina que, en condiciones normales, cumple una función ecológica importante al servir como refugio y alimento para distintas especies marinas. Sin embargo, el problema surge cuando las algas crecen de forma descontrolada y terminan acumulándose masivamente en el mar y las costas.

Factores como el calentamiento del océano, el exceso de nutrientes provenientes de ríos y actividades humanas, así como cambios en las corrientes marinas, estarían favoreciendo la expansión del fenómeno.

Cuando el sargazo llega a las playas y comienza a descomponerse, genera severos impactos ambientales y económicos. Entre ellos destacan la reducción de oxígeno en el agua, afectaciones a arrecifes y fauna marina, malos olores y problemas respiratorios para habitantes y turistas.

En Quintana Roo, donde año con año miles de toneladas llegan a las costas, las labores de limpieza se han convertido en un desafío permanente para autoridades y empresarios turísticos.

Expertos señalan que retirar sargazo implica movilizar toneladas de algas húmedas mezcladas con arena mediante maquinaria pesada, transporte especializado y procesos de disposición final que representan altos costos.

Aunque existen sistemas de monitoreo satelital para prever las arribazones, científicos advierten que no hay una solución inmediata para detener un fenómeno de escala continental.

Más allá de las playas cubiertas de algas, investigadores consideran que el crecimiento del Gran Cinturón de Sargazo refleja cambios profundos en el océano y el impacto acumulado de factores climáticos y humanos sobre los ecosistemas marinos.