abril 14, 2026
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Redacción / Quintana Roo Ahora

Felipe Carrillo Puerto, Q. Roo.— A sus 14 años, Saira Dzib Ciau ya sabe lo que es subir al podio a nivel nacional. También sabe lo que es bajarse de él y enfrentar una realidad distinta: la de tener que vender chicharrones y ropa de bazar para poder seguir en la pista.

La joven atleta, integrante del club Espartanos, ha puesto en alto el nombre de su municipio tras conquistar una medalla de oro, dos de plata y una de bronce en una competencia nacional celebrada en Piedras Negras, Coahuila, dentro de la categoría de para atletismo para personas con discapacidad intelectual, Síndrome de Down, Autismo y Parálisis Cerebral. Su desempeño no pasó desapercibido en la competencia, pero sí parece haber quedado fuera del radar institucional.

Lejos de contar con respaldo oficial, Saira enfrenta ahora una carrera paralela: reunir recursos por su cuenta para no frenar su desarrollo deportivo. Su próxima meta es el Primer Circuito Nacional de Para Atletismo, organizado por la CONADE y el Comité Paralímpico Mexicano en la Ciudad de México. Sin embargo, sin apoyo económico, cada entrenamiento y cada viaje dependen de lo que logre vender en las calles.

El caso de Saira expone una contradicción que se repite: el talento existe, los resultados también, pero el acompañamiento institucional no llega. En un sistema donde el discurso suele destacar el impulso al deporte, la realidad de muchos atletas —especialmente aquellos con discapacidad— sigue marcada por la autosuficiencia forzada.

Mientras tanto, en Felipe Carrillo Puerto, una campeona continúa luchando. No solo por medallas, sino por algo más básico: la oportunidad de competir en condiciones dignas.