Redacción / Quintana Roo Ahora
Playa del Carmen, Quintana Roo.— A menos de un año de haber sido inaugurada, la nueva Unidad de Medicina Familiar (UMF) del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en Playa del Carmen enfrenta una situación que ha generado preocupación entre derechohabientes: desde hace aproximadamente un mes no cuenta con suministro regular de agua potable.
De acuerdo con testimonios de algunos derechohabientes, quienes solicitaron mantener el anonimato por temor a posibles represalias, el inmueble ubicado sobre la avenida 115, en el fraccionamiento Villamar II, estaría siendo abastecido mediante pipas.
Sin embargo, aseguran que el agua utilizada provendría de cenotes y presenta un olor desagradable, situación que, según los denunciantes, persiste pese a la aplicación de cloro.
“Por más cloro que le ponen, el olor no se aguanta”, señalaron los usuarios, quienes expresaron su preocupación debido a que se trata de una unidad médica donde diariamente se atiende a decenas de pacientes y se requiere agua en condiciones adecuadas para actividades de higiene.
Los derechohabientes incluso aseguran que el agua no sería recomendable para lavarse las manos, debido al olor y las condiciones en las que presuntamente está siendo suministrada.
Una unidad nueva… pero con problemas
La situación resulta todavía más cuestionable debido a que la nueva UMF fue inaugurada en enero de 2026, con una inversión aproximada de 14 millones de pesos para su construcción y equipamiento.
El nuevo inmueble fue presentado como una obra destinada a mejorar la atención médica de los trabajadores al servicio del Estado y sus familias, luego de que la unidad anterior se encontraba en la colonia Gonzalo Guerrero.
Sin embargo, según los ciudadanos consultados, el traslado al nuevo edificio se habría realizado pese a que el proyecto todavía presentaría aspectos inconclusos.
Uno de los principales señalamientos es precisamente la presunta falta de una cisterna con capacidad suficiente para almacenar agua potable, algo que, consideran, debería ser indispensable en una instalación destinada a brindar servicios médicos.
La falta de agua potable en una unidad médica no es un asunto menor. Se trata de un recurso fundamental para mantener condiciones básicas de higiene, particularmente en áreas donde se atiende a personas enfermas y se realizan procedimientos médicos.
De los “bombos y platillos” al problema del agua
La inauguración de la nueva unidad médica fue presentada con bombo y platillo, incluso con la presencia de autoridades estatales, entre ellas la gobernadora de Quintana Roo.
No obstante, meses después, los derechohabientes cuestionan cómo es posible que una instalación médica nueva tenga problemas para garantizar algo tan básico como el suministro de agua potable.
La pregunta que ahora queda sobre la mesa es sencilla: ¿cómo se recibió y puso en funcionamiento una unidad médica de aproximadamente 14 millones de pesos sin garantizar previamente una infraestructura adecuada para el almacenamiento de agua potable?
Mientras tanto, los derechohabientes aseguran que son ellos quienes están padeciendo las consecuencias de una infraestructura que, pese a ser nueva, presenta deficiencias.
Los denunciantes solicitaron que las autoridades correspondientes, tanto del ISSSTE como del Gobierno de Quintana Roo, realicen una revisión inmediata de las instalaciones, verifiquen la calidad del agua que está siendo utilizada y expliquen por qué una unidad médica nueva lleva aproximadamente un mes dependiendo de pipas.
Porque una cosa es inaugurar una obra con discursos y fotografías, y otra muy distinta es garantizar que, cuando los pacientes lleguen a recibir atención médica, existan las condiciones básicas para brindar un servicio digno y seguro.

