📢

¿Tienes alguna denuncia ciudadana?

Falta de servicios públicos, maltrato animal, corrupción, abuso de autoridad o una denuncia con folio de Fiscalía.

Enviar denuncia
agosto 13, 2026
R7HXCVJOOJHCVDO6YEUS2GHH5Q

Redacción / Quintana Roo Ahora

México.- El mundo del boxeo está de luto. Prichard Colón, exboxeador puertorriqueño-estadounidense, murió a los 33 años, después de permanecer más de una década enfrentando las graves secuelas de la lesión cerebral que sufrió durante una pelea en 2015.

La noticia fue confirmada por su padre, Richard Colón, a través de redes sociales y posteriormente lamentada por la Organización Mundial de Boxeo (WBO), que recordó al expugilista como un verdadero guerrero.

Un guerrero hasta el final”, señaló el organismo al despedir a Colón y destacar la fortaleza que mostró durante años, así como el respaldo permanente de su familia.

¿De qué murió Prichard Colón?

La muerte de Colón fue consecuencia de las complicaciones derivadas de la grave lesión cerebral que sufrió el 17 de octubre de 2015, durante su combate contra Terrel Williams, celebrado en Fairfax, Virginia.

Aquella noche, Colón recibió varios golpes en la parte posterior de la cabeza, conocidos en el boxeo como rabbit punches. Tras el combate comenzó a presentar fuertes síntomas y fue trasladado de emergencia a un hospital, donde los médicos detectaron una hemorragia cerebral que requirió una intervención quirúrgica.

El daño neurológico fue irreversible y puso fin de manera abrupta a la carrera de uno de los prospectos que comenzaban a llamar la atención dentro del pugilismo profesional.

Su padre comunicó la noticia con un mensaje cargado de dolor:

“Buenos días, mi gente. Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. Ahora está en mejor mundo. Hice todo lo posible por cumplirle su deseo, su sueño de traerlo de vacaciones a Puerto Rico como tanto él deseaba. Gracias por tantos años de amor y oraciones. En la medida que puedan por favor manténgannos en oraciones”.

Una carrera que terminó de forma trágica

Nacido el 19 de septiembre de 1992 en Maitland, Florida, y con raíces puertorriqueñas, Colón tuvo una destacada trayectoria amateur antes de convertirse en profesional.

En 2010 conquistó la medalla de oro en el Campeonato Panamericano Juvenil y posteriormente dio el salto al boxeo profesional, donde rápidamente comenzó a destacar.

Antes de la pelea que cambiaría su vida, acumulaba 16 victorias, 13 de ellas por nocaut, y una derrota, convirtiéndose en una de las jóvenes promesas del pugilismo.

Pero todo cambió aquella noche de octubre de 2015.

La pelea contra Terrel Williams que cambió su vida

El enfrentamiento contra Williams terminó después de nueve asaltos. Durante el combate, Colón recibió repetidos impactos ilegales en la parte posterior de la cabeza.

Después de la pelea, su condición se deterioró rápidamente y fue llevado a un hospital, donde se confirmó que sufría un hematoma subdural, una acumulación de sangre que provocó graves lesiones cerebrales.

Los médicos tuvieron que intervenirlo quirúrgicamente y Colón permaneció 221 días en coma en el Hospital Shepherd Institute de Atlanta, Georgia.

Cuando finalmente despertó, las secuelas neurológicas le impidieron recuperar una vida normal. Desde entonces necesitó cuidados permanentes, rehabilitación y el apoyo de su familia.

Durante más de diez años, su historia se convirtió en un símbolo de lucha y resistencia dentro y fuera del cuadrilátero.

El legado de Prichard Colón

El caso de Colón también generó cambios en materia de seguridad dentro del boxeo. Un año después del accidente, la Comisión Mundial de Boxeo (WBC) creó una regla conocida como “Prichard Colón”, en referencia al caso del pugilista y a la necesidad de proteger a los boxeadores de los golpes ilegales en la parte posterior de la cabeza.

Con su muerte, el boxeo despide a un deportista cuya carrera quedó truncada cuando apenas comenzaba a construir su legado.

Prichard Colón no pudo regresar al ring, pero su historia dejó una huella profunda en el deporte y puso nuevamente sobre la mesa los riesgos que enfrentan los peleadores cada vez que suben al cuadrilátero.