abril 16, 2026
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Redacción / Quintana Roo Ahora

Quintana Roo.- La suspensión de la Travesía Sagrada Maya por parte de Grupo Xcaret no solo representa la cancelación de uno de los eventos más emblemáticos de la Riviera Maya, sino también un punto de quiebre en la relación entre turismo y cultura indígena en México.

El anuncio, realizado tras el reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, refleja un cambio de fondo: el uso de elementos culturales mayas en actividades comerciales ahora enfrenta un nuevo escrutinio legal y social.

Más que una decisión operativa, la pausa de la travesía evidencia un ajuste estratégico. La empresa optó por evitar tensiones con comunidades originarias en un momento en que los derechos culturales y la representación están en el centro del debate público.

Durante casi dos décadas, la Travesía Sagrada Maya funcionó como una recreación del peregrinaje ancestral hacia Cozumel en honor a Ixchel, combinando turismo, espectáculo y participación comunitaria. Sin embargo, el contexto actual obliga a replantear si este tipo de iniciativas realmente constituyen preservación cultural o si cruzan la línea hacia la apropiación.

La medida coloca a Quintana Roo y, en particular, a la Riviera Maya en el centro de una conversación más amplia que podría redefinir la industria turística del sureste mexicano.

El caso abre interrogantes clave: ¿pueden las empresas seguir utilizando la identidad de los pueblos originarios como atractivo turístico? ¿Qué papel deben tener las comunidades en estas representaciones? ¿Y bajo qué reglas?

La cancelación de 2026 no solo detiene una travesía en el mar Caribe; marca el inicio de una discusión que podría transformar la forma en que se entiende y se comercializa la cultura en México.