abril 15, 2026
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Redacción / Quintana Roo Ahora

Quintana Roo.- En el lenguaje cotidiano de pescadores y gente de mar, la bonanza no siempre se refiere a abundancia, sino a un estado del mar: calma total, poco viento y superficie casi como espejo. Días en los que salir a trabajar parece fácil… demasiado fácil.

Esa calma, sin embargo, no siempre es buena señal.

En muchas regiones costeras, incluida la zona del Caribe, la bonanza prolongada suele interpretarse como antesala de un cambio en el clima. Puede tratarse de la llegada de un frente frío, una surada fuerte o incluso la formación de una baja presión que después se convierte en tormenta. Es decir, el mar se “aplaca” justo antes de alterarse.

La explicación tiene algo de técnica y mucho de observación: cuando el viento cae y la presión atmosférica comienza a modificarse, el mar pierde movimiento. Esa quietud puede durar horas o incluso un par de días, pero luego da paso a condiciones más inestables.

Por eso, para quienes viven del mar, la bonanza no siempre es una invitación a confiarse. Al contrario, suele leerse como una advertencia silenciosa. Un mar demasiado tranquilo puede estar diciendo que algo viene en camino.

Al final, no es tanto el mar engañando… más bien es el mar avisando, pero en voz baja.